La Composición de la Sal Los cuentos de Magela
Camilo Albarracín Zelada (*)
Encontré “La Composición de la Sal” en el escaparate de Plural Editores, en la sucursal ubicada en la calle Nataniel Aguirre, entre Santivañez y Jordán; uno de esos días en que pasas y sólo te queda mirar a través del vidrio porque no es la hora adecuada para inmiscuirse dentro.
Estaba ahí como esperándome. Ya había escuchado las buenas nuevas de su narrativa, pasaba y no coincidíamos. No podía decir que quería leer sus páginas desesperadamente pero tenía una extraña atracción. Pasé por ahí un par de días más, sin suerte aún, por motivos varios no pude entrar.
“La Composición de Sal” me sonaba bien, algo poético, algo químico, incluso patriótico. La sospecha me carcomía. El día llegó y después de todo pedí sus páginas, pero aquellas que estaban en escaparate, no las que estaban sobre la mesa.
Me acompañó por varios días, pues acostumbro llevar mis libros conmigo, leyéndolos en mis tiempos de calidad. Y comencé a descubrir qué significa sentir empatía.
Somos las realidades conjuntas de la verdadera razón. Somos la lectura prejuiciosa. Somos la consumación del ansia.
La lectura se hace delicada, se confronta con la experiencia y un puntilloso declive hacia la obsesión. El valor de algo tiene mucho de circunstancial. Puedo decir que en el momento adecuado el cifrado de un escritor puede tener más poder.
¿Pero qué se necesita para que tú te intereses? Tal vez podría decir que el ritmo en que se narran las historias es vertiginoso, como un viaje sin destino fijo. La verdad es que si una narrativa llega a ser descrita como inenarrable, tenemos algo imprescindible entre manos.
Personalmente tengo una afición por la crudeza, por la intensidad y las historias pesadas. Mis gustos me llevan por esos lados. Pero la vida es muy corta para llevar estandartes. Estos cuentos te transportan por suavidades altivas, por la calidez de oleos, y de fondo siempre está un soundtrack parecido a la bossa nova.
La importancia de una lectura es simplemente subjetiva. La capacidad de abrirse al mundo inundado de cosas imposibles a la simple razón, puede conseguir sellar un entendimiento indescifrable. Y, en este sentido estricto, no puedo recomendarte “La Composición de la Sal” de Magela Baudoin, porque podría estar forzando un momento que sólo tú sabes cuándo es el adecuado.
Ya es una obra cumbre en la literatura nacional, y está ahí, para ti. Sólo tú sabes qué falta para acercarte y…
(*) El autor es escritor.






















