Parábola evangélica
Hay una parábola evangélica que compara el advenimiento del reino de Dios con lo ocurrido a 10 vírgenes que tenían que recibir a su esposo. De ellas cinco eran prudentes y cinco necias. Las prudentes compraron aceite para sus lámparas, pero las necias no lo hicieron oportunamente. Mientras las necias fueron a comprar a la tienda, llegó el esposo y cerró la puerta, quedándose con las prudentes.
Esta parábola fue central en la peculiaridad de la fe evangélica: la creencia en que sólo actuando según lo enseñado por Jesús, podría salvarse su redil y ser llevado al Reino de los Cielos.
Ésta es una parábola que debe entenderse en sentido figurado. Y todos hemos sido informados que la Parábola es la señora del Semáforo. Empero en su exposición primaria, esta parábola se está refiriendo al matrimonio de 10 vírgenes con un esposo; así que volveré a contar el cuento a mi modo, que algo más sacaremos en limpio.
Recuerdo una película muda de Harold Lloyd, del tiempo en que los gángsters disparaban parados sobre los estribos; eso, del tiempo en que los autos tenían estribos. Resulta que muere un tío muy rico y en su testamento lo declara heredero siempre que a las 24 horas de su fallecimiento esté casado. Pues nuestro héroe pone un gran aviso indicando su apurada condición y convocando a la interesada a estar en tal iglesia antes de las 10:00 de la mañana. Espera el novio en la iglesia y al rato aparecen cientos de novias. Atemorizado, el novio huye, perseguido por cientos de ángeles vestidos de blanco. Finalmente, como suele ocurrir, una lo atrapa en algún lado, lo lleva a la iglesia y se casan dentro de término de ley, de esos de momento a momento.
Lo mismo se puede contar de la parábola evangélica. El novio pone un aviso convocando a las que quieran casarse con él. Siguiendo el cuento de Harold Lloyd, más fácil de entender, son convocadas en tal casa ya cerrada la noche. Las vírgenes prudentes van iluminadas con sus lámparas, y siendo pobres no tienen familias que las acompañen. Las imprudentes se olvidan de comprar aceite o simplemente no tienen ni dinero ni lámparas, así que no pueden salir por las calles en una noche sin luna. A cierta hora, el esposo cierra la puerta y se queda con las cinco vírgenes prudentes.
Aparte del día del juicio, que sólo conozco los juicios en los juzgados de esta ciudad, esta parábola tiene un contenido obvio. Mientras que Harold Lloyd es atrapado por una sola novia, el de la parábola cierra las puertas para quedarse con cinco. Sencillo; en la película se hace referencia a una sociedad monógama, mientras que en el evangelio se hace referencia a una sociedad polígama.
La parábola es una exageración de hechos que en principio eran verosímiles. Estas exageraciones han sido tradicionales en las narrativas israelita y árabe. En el caso de esta parábola evangélica, esta exageración la hacía divertida y por lo mismo didáctica.
En el siglo XI el poeta granadino Moshé Ibn Ezra indicó que las exageraciones serán: 1) “tablig”, que en la retórica árabe es una exageración pero dentro del marco de lo posible y creíble; 2) “hagzamá” en hebreo y “al-higrâq” en árabe es una exageración usual; y 3) una hipérbole mayor y desaforada es en hebreo “hafrazá” y en árabe “gulww”.
El autor es escritor.
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN


















