Campaña para simplificar trámites
Hace unos días, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de la Información y Comunicación (AgeTIC) ha convocado a la ciudadanía para que le haga llegar sugerencias sobre los trámites que, según su experiencia cotidiana, podrían ser de alguna manera simplificados a través de la gestión digital de los mismos.
La iniciativa es sin duda merecedora del mayor de los elogios y es por eso lamentable que no haya tenido mayor repercusión de modo que alrededor de ella se desencadene una verdadera revolución en la anquilosada estructura burocrática de nuestro país. El esfuerzo que hace falta para lograr ese propósito es enorme, pues el inútil papeleo burocrático es un mal tan grande que sólo mediante un gran esfuerzo compartido entre gobernantes y gobernados, entre el Estado y la sociedad civil, podrá ser encarado con alguna posibilidad de éxito.
Es probable que si se compara la iniciativa con la enormidad del problema, parezca un acto de voluntarismo sin muchas posibilidades de éxito. Sin embargo, y felizmente, no es menos cierto que igualmente grande es el hastío de la ciudadanía y la consciencia colectiva sobre la urgente necesidad de contrarrestar de algún modo la inclinación burocrática a la complicación de los trámites.
Otro factor que permite alentar cierto optimismo en la iniciativa de la AgeTIC es que los recursos tecnológicos necesarios para dar tan importante paso están plenamente disponibles en nuestro país, por lo que sólo hace falta cambiar el “chip mental” de muchos funcionarios públicos para dar el salto que se propone.



















