Una buena señal
Ayer han sido posesionados los nuevos dirigentes de la Federación Universitaria Local (FUL) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), luego de unas elecciones que, en comparación con varios de los anteriores comicios, registraron una mayor participación estudiantil y no hubo denuncias de actos violencia.
También es llamativo el hecho de que después de varias gestiones haya sido derrotada la fórmula impulsada por el trotskismo regional y que sin ser acosadas, en el acto de posesión hayan podido intervenir las actuales principales autoridades de la UMSS.
Se trata de signos interesantes que podrían marcar el inicio de un nuevo cambio de concepción de la dirigencia estudiantil universitaria. Pero, se trata de signos y no aún de hechos concretos para poder reformar la universidad y sacarla de la crisis en que está postrada por las pugnas por copar espacios de poder (disfrazadas de ideología) existentes en su seno, que, a su vez, es consecuencia del corporativismo vigente por el cual, al margen de la retórica, se busca mantener el status quo porque beneficia los intereses económicos y políticos concretos de los estamentos que conviven en la universidad.
Como han coincidido muchos analistas en el espacio que Los Tiempos ha abierto en Puntos de Vista para que se reflexione sobre la crisis en la UMSS, sólo se podrá superar la crisis de la UMSS y recuperar sus niveles de excelencia académica y pluralismo que alguna vez ostentó, si se enfrenta la visión corporativa que ahora impera.
Por eso, si bien debe aplaudirse los signos positivos que se reseña, al mismo tiempo hay que estar conscientes de que la UMSS requiere de mucho más.



















