San Juan, un ejemplar cambio de actitud colectiva
Dando continuidad a una tendencia que ya se puede considerar consolidada en nuestra sociedad, por quinto año consecutivo la fiesta de San Juan ha transcurrido dejando como saldo un balance positivo. La notoria disminución de la humareda que solía cubrir la ciudad al día siguiente de esa noche ha sido corroborada por la medición de la calidad del aire hecha por la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire (MoniCA) de la ciudad, según la cual se ha registrado una disminución del 9 por ciento en relación al año anterior.
Sin embargo, y a pesar de lo positivo que es ese resultado, hay también datos que indican que es todavía mucho lo que falta por hacer si en verdad se quiere erradicar una costumbre —la del encendido de fogatas— que ya es incompatible con la preservación de la salud ambiental y, por consiguiente, de la de sus habitantes. En efecto, según la evaluación de la Red MoniCa, en la zona sur la contaminación todavía llegó a niveles muy superiores a los admisibles.
Ese dato indica que, si bien en la consciencia colectiva se está asimilando la necesidad de modificar hábitos para cuidar el aire que respiramos, hay todavía focos de resistencia ante los que se deben reforzar las campañas educativas.
Es de esperar que tan exitosa experiencia, que por tener ya varios años de repetición parece ya haberse consolidado, sirva como modelo para atacar otros problemas similares que requieren con urgencia el compromiso activo de toda la sociedad. Es decir, el cuidado del medioambiente es una tarea diaria.






















