Venezuela entra en un nuevo ciclo de polarización política
La oposición logró un histórico triunfo parlamentario que puso fin a 16 años de hegemonía chavista, pero aún debe definirse el poder que tendrá para impulsar los cambios prometidos en este país petrolero, asfixiado por la crisis económica.
“Es un camino lleno de posibilidades de concertación, pero también de resistencias. El riesgo de generar más ingobernabilidad es muy grande tanto para el Gobierno como para la oposición. Es mucho lo que está en juego”, declaró a AFP la politóloga Elsa Cardozo, de la Universidad Simón Bolívar (USB).
Tras conocerse el resultado oficial la madrugada del lunes 7, el presidente Nicolás Maduro aceptó la derrota que dijo recibir como una “bofetada”: “Se abre una nueva etapa de nuestra revolución bolivariana”, auguró.
Por su parte, Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, centroderecha), anunció el “comienzo del cambio en Venezuela”, pero reconoció que la oposición tiene una “responsabilidad inmensa” para “hacerle frente a la crisis”.
La oposición obtuvo 112 curules, una situación inédita en una Asamblea que estuvo dominada por el oficialismo de izquierda desde que en 1999 llegó al poder Hugo Chávez, fallecido en 2013.
Para el analista Nicmer Evans, afín a Chávez pero crítico de Maduro, los comicios, que tuvieron una elevada participación del 75 por ciento, evidenciaron que “la polarización ya no da para más” en Venezuela.
Lo que viene
La oposición ha dicho que buscará dos cosas en primera instancia: promulgar una ley de amnistía que permita la liberación de los llamados presos políticos y aprobar una ley que reactive la producción nacional.
De paso, también asegura que busca “devolverle la democracia al país”, pues considera que las instituciones del Estado se han politizado y perdido su autonomía.
Todo esto, en teoría, lo puede al menos promover con una mayoría simple –y aún más calificada– en el Parlamento.
La oposición ha demostrado no ser un ente homogéneo dentro del cual todos tienen los mismos intereses.
Pero, además, la actual Asamblea Nacional, chavista en su mayoría simple, seguirá en funciones hasta el 15 de diciembre, cuando el Parlamento entra en receso.
Varios expertos han vaticinado la posibilidad de que esa Asamblea promulgue leyes que vayan en contra de los objetivos opositores, como por ejemplo una Ley Habilitante que le permita a Maduro gobernar por decreto los próximos 6 o 12 meses.
De hecho, Maduro posee poderes especiales hasta el 31 de diciembre.
El otro obstáculo que enfrenta la Asamblea opositora, que se posesiona el 5 de enero, es que cualquier ley que apruebe puede ser vetada por el presidente o por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
El TSJ, que es considerado un aliado del Ejecutivo, no ha fallado una sola sentencia en contra del Gobierno en los últimos nueve años, según un reciente libro que estudió más de 40.000 fallos.
La oposición que finalmente se quedó con la mayoría parlamentaria, existe la posibilidad que haya un “choque de trenes institucional” que limite la gobernabilidad del Estado venezolano.
Datos: Agencias e Internet























