Esteban Arze destierro, soledad y muerte
Antecedentes de la injusta sentencia de Arze por Arenales
Juan Antonio Álvarez de Arenales le inicia un proceso a Esteban Arze de sumaria el 23 de diciembre de 1813 y en dos días hace declarar a siete testigos de la misma tropa, considerándolo rebelde. Esto hace arbitrariamente sin conforma ningún Tribunal ni Concejo de Guerra.
Después de transcurridos 27 días de las declaraciones, Arenales determina el destierro de Arze a Santa Ana de Yacuma (Beni), donde estuvo preso y desterrado un año y 26 días, desde el 19 de enero de 1814 hasta su muerte el 24 de febrero de 1815.
Santa Ana del Yacuma
La zona tiene inmensas pampas uniformemente planas con islas intermedias con oquedades de charcos curichosos, hormigueros y grietas formadas por la sequía en los terrenos. Santa Ana del Yacuma se encuentra ubicada en el centro del Beni, a 185 kilómetros de Trinidad.
Ahí viven los movimas, quienes vivieron sobre las riberas de los ríos Yacuma, Apere y Matos. Esteban Arze convivió su año de prisión precisamente con familias movimas.
Lugar donde se alojó y estuvo preso
Según Eufronio Viscarra, autor del libro: “Biografía del General Estéban Arze” (1910): “La antigua Iglesia de los jesuitas ya desaparecida, tenía dos capillas, la una consagrada a la Virgen y la otra a Cristo Crucificado”.
“Próxima a la iglesia que hemos descrito, están las ruinas de un antiguo edificio (...). Según una tradición difundida, en dicho edificio estuvo alojado Don Esteban Arze. Un viejo Cacique movima que conoció al héroe y que ha fallecido hace poco, afirmaba esto mismo”.
Actualmente, la vivienda donde estuvo preso Esteban Arze fue reconstruida, está ubicada a una cuadra al sud de la plaza principal Baltazar Espinoza. El lugar era residencia de los padres Dominicos, luego las Adoratrices y hoy en día viven las madres Marianas.
El interior de la vivienda es de dos pisos, con puertas de madera y ventanas con mallas, pasadizo con pilares, maceteros con plantas y flores, y algunas bancas antiguas. En uno de los cuartos seguramente en una cama humilde y algunos muebles, dormía y soñaba el retorno a sus campos de batalla, comandando, arengando y levantando el espíritu de libertad, junto a sus “wayqes” indígenas en tantas batallas por la Independencia.
Actividades cotidianas
Cada amanecer era una esperanza, con temperaturas muy elevadas y en otros tiempos lluvias intensas, cuyos rayos irradiaban las calles y los bosques. En el día una primera obligación de cumplimiento era dirigirse a las oficinas de la policía y firmar el libro de asistencia y presencia del apresado, cuya rúbrica era recibida por un soldado receloso, que al darle los buenos días pensaba en tener mayor control.
Custodiado por un gendarme armado, Arze iba hacia el puerto Junín, sobre las márgenes del rió Yacuma, que era un puerto de embarque, distante a 2 kilómetros del pueblo, cuya ruta apenas era una senda entre lianas y bejucos que hacían redes impenetrables e insectos.
Llegado al puerto, circulaban unos botes pequeños y estacionados unas cuantas embarcaciones que ya cumplieron su faena de transporte fluvial.
Sentado al borde del inmenso lago esperaba la llegada de una embarcación igual a aquellas llenas de ganado, maderas y troncas a los costados. Preparaban el descarguío y al final bajaba el encargado del correo; entre esperanzas y angustias esperaba un sobre para él, de su Manuela añorada o de compañeros caudillos que lucharon en el valle, en las pampas del país o al norte argentino.
Al final, nunca recibió una carta o mensaje durante todo el arresto en Santa Ana.
Muerte de Esteban Arze
Humberto Guzmán Arze dice: “En la consumación de la fiebre que laceró irremisiblemente su organismo, no le quedó otra memoria perdurable que la aciaga experiencia de lo vivido. Como toda soledad que va labrando en el destierro un recinto funerario, se asomó la muerte con leve recogimiento al refugio de la misión de Santa Ana el 24 de febrero de 1815. Don Esteban la esperaba sin sobresalto”. Arze murió el 24 de febrero de 1815 a los 49 años enfermo de paludismo.
Cuando murió contaba con pocos bienes: algunos vestidos viejos, un libro de oraciones y máximas cristianas y una pequeña bolsa de seda con dos reales de plata.
Lugar donde fue enterrado
Según Viscarra: “Sus restos fueron sepultados en el templo (antigua Iglesia jesuita desaparecida)”.
Según noticias del señor Salamanca, vivía aún el reconstructor de la iglesia de Santa Ana, arruinada en 1829, por un incendio que determinó probablemente la desaparición del prócer.
El último movima, que vive en Santa Ana, el profesor y escritor Carol Rivero Villavicencio, autor del libro: “Tricentenario de Santa Ana del Yacuma (1708–2008)”, narra que “la antigua capilla, llena de colmenas de abejas ‘señoritas’ y ‘erereú’ que ha desaparecido estaba detrás de la Iglesia nueva, que ahora son construcciones del colegio ‘Nuestra Señora de Lourdes’. Siendo enterrado los restos de Esteban Arze, donde también enterraban en el lugar a curas y vecinos notables”.
Actualmente, los restos están guardados en cajas especiales en la iglesia San Pedro de Tarata y la Catedral de Cochabamba.
203 aniversario del fallecimiento del caudillo de los valles, confinado a Santa Ana del Yacuma (Beni).
Como el coronel Esteban Arze era oriundo de Tarata, las autoridades tarateñas obsequiaron un busto para la plaza.
El autor es historiador e investigador de CIDRE-IFD.


























