Fechas que debemos recordar
Así como hay fechas felices que debemos celebrar, como el 10 de octubre, Día del Retorno a la Democracia, o el 6 de agosto, aniversario de la independencia, también hay días que no debemos olvidar, como aquellas aciagas jornadas que rememoran la muerte y el dolor.
El 21 de agosto es una de esas fechas para recordar, revisar y releer la historia para que jamás se repita y para ponernos alertas ante cualquier indicio, por mínimo que sea, de ruptura de la democracia.
Un 21 de agosto de 1971 se consumó el golpe de Estado al mando de entonces coronel Hugo Banzer Suárez contra el presidente Juan José Torres. El mandato ilegal se prolongaría por siete años marcados por la represión, el asesinato, la desaparición de opositores, el terrorismo de Estado, la censura a la libertad de prensa y en general la violación a los derechos humanos de todos los bolivianos.
Una pequeña muestra de la índole sanguinaria de Banzer es este fragmento de un discurso en 1974, “A ustedes hermanos campesinos, voy a darles la consigna como líder: el primer agitador que vaya al campo, yo les autorizo, me responsabilizo, pueden matarlo. Si no, me lo traen aquí para que se entienda conmigo personalmente”.
Imposible enumerar las atrocidades cometidas por el sátrapa en su terrorífico septenio, arropado por sus hordas de paramilitares, su nefasto Frente Popular Nacionalista conformado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, la Falange Socialista Boliviana y los militares golpistas, Banzer amasó tal poder que las fronteras no eran obstáculo para mandar a asesinar como ocurrió con su exaliado Joaquín Zenteno Anaya en Francia y el propio Torres en Argentina.
Hay fechas y hechos que hay que recordar. Si en 1997 ese 22 por ciento de bolivianos que votó por Banzer hubiese recordado quien fue y que hizo el dictador, no sentiríamos ahora la vergüenza de haber sido gobernados por el tirano, disfrazado entonces de inocente demócrata.
El autor es periodista
Columnas de MICHEL ZELADA CABRERA



















