El autor de la masacre boliviana que celebró Pinochet

Actualidad
Publicado el 31/10/2022 a las 8h23
ESCUCHA LA NOTICIA

Probablemente, ningún golpe de Estado de la historia boliviana resultó tan frustrante como aquel del 1 de noviembre de 1979. El país entero, social, política, económica y, más que nunca, internacionalmente fue perjudicado. No benefició a nadie, ni siquiera a dos de los tres señalados como autores principales de aquella asonada. Al tercero sí, pero no era boliviano.  

Resultó una derrota en toda regla, una tragedia absoluta. La ilusión y el festejo popular por la llegada de días mejores para la Patria, en cuestión de horas, fueron ahogados en sangre. Dos meses y 23 días antes Bolivia había conquistado la democracia. En la víspera había logrado su mayor victoria diplomática en relación a su cara aspiración de superar el enclaustramiento marítimo. Y, como si todo eso les causara un profundo desprecio, los militares bolivianos, con lo mejor de su arsenal, salieron aquella madrugada decididos a matar compatriotas.  

¿Quién podía haber maquinado semejante despropósito? El general Hugo Banzer Suárez resultaba el primer sindicado como la mano que agitaba los hilos del golpe. Y no le faltaban razones, así como tampoco faltaron evidencias. Había gobernado el país dictatorialmente entre agosto de 1971 y julio de 1978. 

Su régimen fue responsable de cientos de violaciones a los derechos humanos que derivaron en muertes y lesiones de por vida. También protagonizó graves delitos económicos al dilapidar los ingentes recursos que los altos precios del petróleo y el gas redituaron al país. Se constituyó en otro de los recurrentes casos de derroche de un tiempo de bonanza por corrupción generalizada entre los allegados al régimen. Es más, había sido el primer gobierno en forjar evidentes lazos con el narcotráfico y el que mayor deuda externa había acumulado. 

Las razones de Banzer

Precisamente, todo el desastre banzerista fue develado más que nunca en aquellos dos meses y 23 días.  Se inició en el Parlamento el juicio de responsabilidades a su gobierno. Las denuncias que públicamente le espetaba el diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz sobreabundaban en pruebas. La imagen del exdictador se desmoronaba día a día y la sombra de la cárcel asomaba. “No hay ninguna consistencia para asumir una defensa jurídicamente sólida. El destino de Banzer es absolutamente incierto”, señaló en su tiempo su propio abogado defensor, Hugo del Granado.

En ese marco, era fácil presumir que el exdictador digitaba el golpe. Es más, la participación banzerista se hizo sentir en gran parte de la revuelta. Para empezar, el coronel Alberto Natush Bush, quien encabezó el golpe, fue ministro durante más de cuatro años en el gobierno de Banzer. A ello se sumó la participación de allegados cercanos al exautócrata, como su yerno, Luis Alberto Valle, y el exministro Fernando Kieffer. 

Y como añadidura, uno de los amigos más cercanos a Banzer, entrevistado por el periodista argentino Martín Sivak para su libro “El dictador elegido”, una década más tarde, describió la actuación del exdictador: “Él (Banzer) estuvo muy activo en el golpe de Natush, desde Key Biscayne, donde vacacionaba, Banzer tenía una línea abierta, instruía, pedía y ordenaba. Obviamente hablaba con Natush. Con los que hablaba les pedía que se plegasen a la conspiración”. Por su parte el periodista Irwin Alcaraz, en su libro “El prisionero de Palacio” aseguró que la bancada de Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido de Banzer, la única que no se presentó en el Congreso ese 1 de noviembre, “marchaba con discreción detrás del golpe”. 

No (sólo) fue Banzer

Sin embargo, la participación del exdictador nunca fue completa en aquella asonada. De hecho, Natush tomó el poder en complicidad con hombres del MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), liderado por Víctor Paz Estenssoro y del MNRI (Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda), encabezado por Hernán Siles Suazo. Es decir, presidía un gobierno formado por representantes de los dos partidos con mayor fuerza en el parlamento. La bancada banzerista resultaba minoritaria y sus congresistas no tenían, precisamente, buenas relaciones con los otros partidos. 

Así el rencor que Banzer probablemente iba sintiendo por el desarrollo del juicio no cuadraba completamente en la dirección del sangriento golpe. Esta presencia no del todo central fue ratificada por el propio Natush una década más tarde. Entrevistado por el propio Sivak declaró que “este partido (ADN) no participó en la primera etapa”. A ello se suma la perspectiva de que el golpe en esos días tenía fuertes vientos en contra. 

La amenaza de un desconocimiento generalizado a un nuevo gobierno militar tanto interna como internacionalmente era clara. De hecho, la Embajada de EEUU había anunciado públicamente que sólo se formalizarían lazos con gobiernos democráticos. Peor aún, el fracaso del golpe potenciaría el perfil de su acusador. La imagen de Quiroga Santa Cruz creció marcadamente. 

Los cálculos de Paz

¿Quién o quiénes podían tener más rencor que Banzer para buscar la defenestración de Guevara a semejante costo? Tras aquella duda aparece otro gran candidato a cerebro gris del golpe: el expresidente Víctor Paz Estenssoro. Paz y Guevara sostenían una rivalidad de décadas. Eran, junto a Hernán Siles y Juan Lechín, dos de los cuatro principales líderes de la Revolución Nacional de 1952. Precisamente aquella rivalidad interna precipitó la fractura del MNR en los años 60. 

Resurgió cuatro meses antes del golpe de Natush, cuando Bolivia celebró elecciones generales bajo el gobierno del general David Padilla Arancibia. Padilla aspiraba a ser el último presidente de facto y entregar el poder el 6 de agosto de 1979. Pero un virtual empate en las ánforas entre los dos favoritos, Paz y Siles, derivó la decisión al Congreso. Allí la rivalidad inviabilizó la elección de uno o de otro, reiteradamente, durante tres días. El 7 de agosto Padilla advirtió: “Si ustedes no deciden hasta el 8, van a ver lo que va a pasar”, así lo señala en el documental “Guevara- Bolivia Siglo XX” de Mesa y Espinoza. El mandatario preveía continuar su gobierno y redefinir nuevas elecciones. 

Aquel Congreso estaba presidido por el otro gran rival de Paz: Walter Guevara, en su condición de presidente del Senado. Entonces surgió la iniciativa de que se lo elija como presidente constitucional interino por el periodo de un año. Se le encomendaría las misiones de convocar a nuevas elecciones y frenar una galopante crisis económica que los militares habían incubado. Era la solución salomónica que Paz, a regañadientes por la presión de Padilla, aceptó retirándose de las negociaciones. Su sempiterno rival llegó al poder de la manera más inesperada dos meses y 23 días antes de la nueva asonada militar.

Paz fue y no fue

Sólo Paz pudo negar su presencia en la preparación y apoyo al golpe. Hechos y declaraciones de otros actores lo identificaron en sus afanes conspiratorios. Dos de sus principales lugartenientes, Guillermo Bedregal y José Fellman Velarde, se convirtieron en ministros y principales voceros del gobierno de Natush. Otros cinco ministros pertenecían a las filas del MNR. Según diversos testimonios, Paz Estenssoro se reunió al menos dos veces con Natush días antes de la masacre. 

El entonces comandante de Ejército y luego dictador, Luis García Meza, en su libro autobiográfico “¡Yo dictador!” señala a Natush y precisa: “Planificó el golpe del 1 de noviembre con el doctor Paz Estenssoro en una vivienda de Cota Cota”. Alcaraz, por su parte, cita otra reunión. “Dos días antes y en casa de Adolfo Linares, en Obrajes, Paz Estenssoro se reunió con su equipo de confianza: el dueño de casa, Fellman Velarde, Julio Garret, Jacobo Liberman, Guillermo Bedregal y algunos más. Todos, absolutamente todos, estuvimos conscientes en la necesidad de derrocar al gobierno de Guevara”. 

Pero pocas horas después de que se produjo la asonada, Paz convocó a una reunión de la dirección nacional del MNR. Allí escuchó todas las posiciones y luego señaló que él no respaldaría el golpe y el partido lo secundó. Alcaraz en su libro lanza una rúbrica sobre la conducta de Paz al recordar el retorno de Bedregal a palacio tras aquella reunión del MNR. “Volvió con las cajas destempladas, golpeó la mesa del presidente con vigor y dijo: ‘¡Carajo! He sido leal como un perro a Paz toda mi vida, y este es el pago que recibo. Pero esto se acabó, a partir de hoy, asumo yo la jefatura del MNR y vamos a seguir hasta el final”.         

Pese a esas y otras varias declaraciones que involucran definitivamente a Paz en la preparación del golpe, algo no terminaba de cuadrar en su actuación. Todo apunta a que días antes había comprometido el respaldo de su partido al nuevo cuartelazo, pero luego retrocedió. Probablemente la declaración de Juan Lechín Oquendo para el documental “La noche del día de los muertos” (Mesa y Espinoza), sea la más elocuente: “Estuvo (en el golpe) y parece que a última hora se echó atrás, pero que estuvo, claro. El MNR, cuando está el doctor Paz, no da un paso sin consultar con el doctor Paz”. 

De que uno de los objetivos constituía su rivalidad con Guevara tampoco ha quedado duda. El propio Bedregal, años más tarde, recordó una de las conclusiones de Paz tras el descalabro de aquel 1 de noviembre de 1979: “Por lo menos, fregamos a Guevara”. Los otros objetivos consistían en, primero, una destitución parlamentaria del presidente interino con las nuevas alianzas que había forjado Paz. Luego, las Fuerzas Armadas respaldarían aquella decisión ante las primeras reacciones que surgieran en la izquierda y otros sectores. La fecha prevista era el 16 de noviembre, pero los tanques y los cazabombarderos se adelantaron dos semanas. 

El gran ganador

Al saltarse las etapas que justificarían aquella movilización armada, el 1 de noviembre resultaba una fecha por demás contraproducente para los estrategas del golpe. No beneficiaba a nadie en Bolivia. Pero resultaba un regalo en bandeja de plata para la dictadura de Augusto Pinochet, el gran ganador del golpe de Todos Santos. En menos de 18 horas, la peor derrota diplomática chilena frente a Bolivia resultó destrozada a manos de las propias Fuerzas Armadas bolivianas.     

Entre el 30 y 31 de octubre de aquel año La Paz fue sede de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA). Allí el Gobierno de Guevara logró que la demanda marítima boliviana sea asumida como una causa de interés continental. Rompió así la bilateralidad a la que Chile siempre forzó. Era el emblemático año del centenario de la Guerra del Pacífico. En la Asamblea, además, recurrentemente se le enrostró al país trasandino su condición de dictadura frente a la ola democrática que cruzaba el continente. La votación favoreció a aquella Bolivia democrática por 27 votos a favor, dos abstenciones y uno en contra, el de Chile.

Pero aquellos que cada día entonaban estribillos anti chilenos, con el armamento destinado a disuadir a los generales mapochinos, fueron motivo de inspiración, por ejemplo, para los caricaturistas de los diarios españoles. En el propio Santiago de Chile, el 14 de noviembre, la revista Hoy señalaba: “El lastimoso golpe militar en Bolivia ha provocado, entre muchos chilenos, una especie de orgía de autosatisfacción. (...) Algunos medios de comunicación aguzaron sus sucedáneos de ingenio para echar el desastre a broma. (...) La piedad de unos hacia Bolivia contrastaba con el desdén de otros”.

Los amigos de Pinochet

El golpe, según varias interpretaciones, lo precipitó la decisión de Guevara de cambiar a varios jefes militares la tarde de aquel 31 de octubre. Sin embargo, al menos otras tres versiones aluden a una astuta intervención de la inteligencia chilena para que se adelanten los acontecimientos. No deja de ser sintomático que dos exagentes de la policía secreta de Pinochet, la DINA, Pierre Luigi Pagliai y Stefano Delle Chiaie, hubiesen estado operando en el país un año antes. 

Es más, ambos habían logrado ser hombres de confianza de varios jefes militares que se involucraron en el golpe. Con abundantes detalles, el caso es citado por la investigadora Mónica Klein en una entrevista a un agente de inteligencia boliviano en su obra “Mi personaje misterioso”. Algo similar ha señalado el periodista Gerardo Irusta Medrano en su libro “Espionaje y Servicios Secretos en el Cono Sur”. Bedregal, por su parte, escribió un libro en su defensa llamado “Doy la cara”. Allí señala que el fracaso de la asonada “obedeció a fuerzas subterráneas internas y externas ocultas”. Quién sabe si no se trata tan sólo de una excusa.      

Probablemente ningún ejército extranjero podría haber atacado con más saña y organización a Bolivia, que el Ejército boliviano en aquellos días de noviembre. A las 2:30 del 1 de noviembre de 1979 casi 200 tanques, tanquetas y carros de asalto tomaron La Paz. Decenas de cazabombarderos y algunos helicópteros sobrevolaron la sede de gobierno donde miles de civiles salían a protestar indignados a las calles. Se certificó la muerte de 78 personas, varias otras decenas desaparecieron, alrededor de 120 resultaron con heridas graves. 

El gobierno de Natush duró escasos 16 días, huérfano de apoyo interno y externo, bajo la indignación generalizada por la orgía de sangre que desató. Horas antes de la entrega del poder a la nueva presidenta interina, Lidia Gueiler, el ministro de Finanzas, Agapito Feliciano Monzón, lanzó su más recordada medida: ordenó sacar de las bóvedas del Banco Central 3,5 millones de dólares que fueron repartidos entre los golpistas.

Ninguno de los implicados en el golpe fue procesado por aquellos sucesos. La mayoría continuó, e incluso concluyó satisfactoriamente sus carreras políticas y militares hasta la jubilación de rigor. Volvieron a transitar impunemente las calles paceñas. Esas donde los deudos de más de 100 obreros, universitarios, estudiantes y fabriles muertos sintieron durante décadas su ausencia. Sin duda, los mayores perdedores de la masacre de 1979.   

Tus comentarios

Más en Actualidad

Delicia. El clásico de chocolate se reinventa con una versión que gana popularidad, ideal para preparar en familia y disfrutar con creatividad y sabores...



En Portada
Este domingo se reanudará en Cochabamba el servicio del buscarril en la ruta Vila Vila – Aiquile, una conexión ferroviaria que beneficiará a municipios del...
"Felicidades. Artemis II, misión cumplida", declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en X.

De acuerdo con la Fiscalía, 18 fiscales fueron despedidos mediante procesos disciplinarios por la comisión de faltas muy graves. Otros cuatro reprobaron la...
El Decreto 5598 marca el inicio de la liberalización del mercado eléctrico y apunta a fortalecer la integración energética regional, informó el Ministro de...
Se reunió con más de 300. “Ustedes representan instituciones, yo represento una institución nacional y ahí viene la relación de trabajo”, les dijo.
A nivel nacional y de manera simultánea, este viernes, las fiscalías departamentales, en coordinación con la Policía Boliviana, realizaron la primera operación...

Actualidad
Ambas delegaciones han llegado a Islamabad para las conversaciones de paz que comienzan hoy; la iraní, compuesta por 71...
Este domingo se reanudará en Cochabamba el servicio del buscarril en la ruta Vila Vila – Aiquile, una conexión...
Se reunió con más de 300. “Ustedes representan instituciones, yo represento una institución nacional y ahí viene la...
Los arrestado serían integrantes de la misma familia que ya fue detenida el 14 de marzo, cuando se denunció el robo de...

Deportes
Ya con el playoff asegurado, Bolivia tendrá su fecha de descanso hoy viernes antes de enfrentar a Argentina el Domingo...
El empresario y dirigente deportivo alemán, Stephan Müeller, presentó ayer el plan para salvar al club aviador mediante...
La FIFA dio a conocer la lista de 170 árbitros principales, árbitros asistentes y encargados del VAR para el Mundial...
Perdía en su casa, pero no se dejó estar y terminó con un empate que no alegró, pero salvó de hacer un papelón. Anoche...


Doble Click
El miércoles 29 de abril se conocerá a la Miss Fexco 2026. Ese día  Nataly Eguino Oroza entregará la posta a la nueva...
Todo el universo de Luis “Cachín” Antezana Juárez emergió en unos pocos minutos de las voces de su esposa, Elizabeth...
El Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía (MTCFyG) realizó el lanzamiento del XV Festival...
Con nuevos bríos, el Emsamble Khuska de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) abre la temporada con un concierto que...