Transformar la educación
Escolares y colegiales retornan a clases este lunes 2 de febrero, en el inicio de una gestión que inaugura un nuevo ciclo en la educación boliviana que durante 15 años estuvo enmarcada en una sola visión del mundo, reacia a las evaluaciones de calidad internacionales y deficiente en la formación que recibían los estudiantes.
El Ministerio de Educación, ahora conducido por la economista y docente Beatriz García y un equipo de alto nivel, ha planificado implementar cambios que reduzcan la burocracia y la fijación en temas culturas e ideológicos y se enfoquen en la urgencia de mejorar la educación para casi tres millones de bolivianos de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística con base en los resultados del Censo 2024.
Gran parte de los cambios con los que se encontrarán hoy los estudiantes y maestros están en la Resolución Ministerial 001/2026 que, entre otras disposiciones, prohíbe el uso de celulares en el aula a educandos y educadores.
Esa medida ha generado críticas que argumentan las facilidades de acceso a la información que ofrece la interconectividad. El Ministerio de Educación ha explicado que el propósito de la restricción es que los estudiantes recuperen su capacidad de concentración, habilidad imprescindible para aprender y muy necesaria en un país cuyos estudiantes tienen problemas para comprender un texto simple como revelan las pocas evaluaciones aplicadas a su rendimiento.
El viceministro de Educación Regular aclaró que, si bien están prohibidos los celulares, no la tecnología. Además, se buscará reforzar otras habilidades en los estudiantes como la lectura y la escritura que ayuden a la comprensión y el razonamiento.
Por ello la prohibición se complementa con la promoción de la escritura y la lectura en las unidades educativas.
El artículo 52 de la Resolución mencionada señala: “la escritura a mano” y “la promoción de la lectura”. La resolución ministerial instruye que “Las unidades educativas deberán priorizar, en el proceso formativo, la práctica sistemática de la lectura en papel”.
La prohibición de los celulares es solo un aspecto, pero es el elemento que más ayuda a mostrar hacia donde quiere ir la educación: centrarse en las personas y su desarrollo.
Otra restricción invalida la obligatoriedad del uso de uniforme en todas las unidades educativas fiscales, privadas y de convenio. Y proscribe la exigencia de comprar uniformes y materiales escolares de un lugar determinado.
Los cambios que se anuncian este año, 2026, apuntan a iniciar una transición en la educación boliviana con miras a una transformarla en profundidad. Eso dependerá de la participación de los padres, maestros y estudiantes en este nuevo camino. El Gobierno debe dar a los educadores todas las condiciones para que desarrollen de manera optima la formación de los niños y adolescentes.



















