Cara y cruz de la cumbre del G77
El presidente Evo Morales evaluó ayer como un éxito total la realización de la cumbre G77+China y consolidó a Santa Cruz como la “puerta de ingreso de la comunidad internacional al país”.
Sin embargo, el foro tuvo también sus lados negativos como la falta de transparencia en el manejo de los 75 millones de dólares que costó el evento o la presencia de mandatarios cuestionados por no respetar los derechos humanos en sus países.
A la cumbre asistieron 120 representantes de los 133 miembros que forman el grupo y 16 presidentes de los 27 que inicialmente anunciaron los organizadores.
Según analistas, los resultados del evento son “pobres” y no justifican el gasto. Una declaración meramente simbólica y la promoción internacional y electoral de la imagen de Morales, son los logros.
Una vez concluida la cumbre G77+China desarrollada en la ciudad de Santa Cruz entre el 14 y 15 de junio, varias son las reacciones sobre el evento que demandó una inversión “millonaria” en obras infraestructura hotelera, mejoras viales y maquillaje de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
La cumbre dejó cuestionamientos en torno a la reducida participación de presidentes, un total de 16 de 133 miembros del bloque y exagerados gastos que exceden los resultados alcanzados.
Según analistas la declaración de Santa Cruz es sólo “simbólica”. Se suma la petición de fiscalización de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) para con los recursos y duras críticas por la participación de “presidentes dictadores”.
Pese a las críticas, el presidente Evo Morales, en la evaluación que hizo ayer de la cumbre, dijo que Santa Cruz ahora es la nueva puerta de entrada a Bolivia. Destacó que la cumbre propició millonarias inversiones en infraestructura aeroportuaria, vial y hotelera.
Morales atribuyó el éxito al trabajo conjunto de las autoridades y al cariño del pueblo a las delegaciones.
El exvicepresidente de Bolivia, Víctor Hugo Cárdenas, cuestionó los recursos económicos invertidos en las denominadas “obras estrellas” cuyos gastos hacienden a los 75 millones de dólares.
Cárdenas dijo que la modalidad de invitación directa, mecanismo utilizado por el Gobierno para adjudicar las obras “es proclive a la corrupción” por lo que sugirió a la Asamblea Legislativa Plurinacional pedir un informe detallado sobre los costos reales y verdaderos.
“Bolivia tiene que saber cuánto ha puesto el Gobierno nacional, cuánto la Gobernación, cuánto la Alcaldía y cuántos los sectores privados”, dijo Cárdenas.
De los 133 países que componen la cumbre del G77+China, 16 presidentes participaron de la cita. Inicialmente anunciaron la presencia de 27 mandatarios.
Cárdenas dice que esta cifra es menor a la de mandatarios que participaron en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado realizado el 2011 en Cochabamba donde asisitieron más de 30 presidentes.
“En la cumbre fue una presencia muy pequeña, predominante de los países del ALBA y países amigos como Irán y por otra parte presidentes de regímenes autoritarios”, dijo.
Afirmó que la declaratoria suscrita el pasado domingo no tiene “nada de novedoso” pues según Cárdenas la Organización de Naciones Unidas (ONU) ya viene tratando estos temas desde “hace mucho, se lo llama Desarrollo Humando Sostenible”.
El analista político Jorge Lazarte, dijo que los gastos incurridos no compensan los resultados alcanzados en dos días que duración de la cumbre G77+ China.
“Los gastos, las movilizaciones y las energías excedieron de lejos los resultados obtenidos, sólo han sido realizados con fines de política interna y de imagen internacional”, dijo.
Agregó que los discursos radicales que fueron escuchados en las intervenciones no están plasmados en la declaración de Santa Cruz, ya que ésta fue “consensuada, acordada” en Nueva York.
“A reuniones de esta naturaleza las cosas se las llevan ya, como se dice aquí en Bolivia, ya cocinadas, lo demás, los discursos sólo sirven para la galería”, argumentó Lazarte.
Carlos Crespo, investigador del CESU describió a la cumbre G77 + China como un “escenario secundario y mediático”. La calificó de “electoral” con miras a las elecciones generales del 12 de octubre de 2014.























