Buses en las vías de “chutos” a “Suite Class”
El sistema de transporte interdepartamental boliviano hoy hace gala de una variedad de servicios sin mayores límites, quizás como pocas en el continente. El actual abanico de ofertas cuenta, por lo alto, con renovados servicios de confort que superan a los que primaban hasta hace dos o tres años. Van marcando la innovación en un rubro que se había estancado hasta 2015.
En este cambio suman televisores individuales, azafatas, wifi, conexiones de carga para celular, control de velocidad con sistema satelital GPS y baño. Hay asientos reclinables a 180 a grados, donde se puede dar un razonable girito de costado al dormir, pues tienen un ancho de 60 centímetros. También ofrecen refrigerios y gaseosas, agua o café de libre disponibilidad en el bus, horarios ingleses, pulcritud y amabilidad japonesas, etc. Son buses modelos 2016 e incluso 2018, comprados de fábrica, con sistemas eléctricos de avanzada, carrocerías aerodinámicas, cabinas atemperadas con alta precisión… Su categoría se halla en proceso de definición por las autoridades.
En el otro extremo de la oferta está el sector de los buses técnicamente definidos como “normales”.Sus asientos no siempre se reclinan a 120 grados como dicta la norma. Salvo casos en los que superan marcadamente ese límite, pero en perjuicio de los pasajeros que viajan detrás, pues tampoco suelen guardar la norma de la distancia entre asientos (80 centímetros, mínimo). Los brazos de los asientos tienden a ser especialmente duros y espacio de disputa obligatorio con los compañeros de viaje. El aire acondicionado y la ventilación en esta categoría, según la norma, resultan optativos. Por ello, gruesas frazadas o cualquier instrumento que sirva para el abanicado son parte obligatoria del equipo de los pasajeros previsores o fogueados.
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“BUSES NORMALES”
En las empresas de “buses normales” no se ofrece refrigerios a bordo, pero tampoco se pone límite alguno a la introducción y consumo de cualquier alimento. Los viajes tardan más y por lo tanto motivan un particular acopio de viandas, con sus respectivos aromas acumulados. Los buses tienen diversos orígenes, notables historias y, a veces, indescifrable antigüedad. Ello pues, sin norma, (re) surgen de, por lo menos, tres implícitas naturalezas de (re) construcción: “siniestraditos”, “adaptados” y “buscamiones”.
Son buses, “normales”, que responden a ingeniosas, pero descontroladas técnicas de rehabilitación de vehículos accidentados o a ensamblados que adaptan partes de diversos orígenes. Por ello, el chasis suele provenir de viejos camiones, el motor “repotenciado” y la carrocería ser fruto de la inspiración de alguno de los talleres semiclandestinos que operan en diversos departamentos.
En este extremo, también hay quienes consideran que el abanico de la oferta de transporte boliviana se ha ampliado hacia otro sector que tampoco ha sido categorizado: “Los surubíes”. Constituyen los célebres sindicatos de minibuses de 12 pasajeros que realizan viajes por tramos bajo velocidades y cargas libradas a la consciencia del conductor.
En la categoría intermedia en la práctica se hallan los buses de segunda, tercera o cuarta mano que forman parte de la cadena sucesiva de adquisiciones. A veces herencia de los locales, a veces del extranjero. Fuentes del sector comentan que hace dos años una empresaria boliviana trajo y vendió 80 buses modelo 2010 que fueron dados de baja en Brasil.
Así la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) fue desbordada en su Régimen de Estándares Técnicos para Buses de Servicio de Transporte Terrestre de Pasajeros. “Los nuevos servicios llamados ‘top’ ya no se ajustan a las categorías vigentes hoy -dice uno de los funcionarios de la ATT en la terminal de La Paz-. Por ello, los asimilamos a la más alta y sus condiciones, aunque sabemos que ofrecen mucho más. En cuanto a los ‘surubíes’ tampoco se puede hacer mucho, usted sabe que son sindicatos y es muy complicado tratar con sindicatos y con transportistas en general. Menos nosotros que contamos con poco personal”.
La reglamentación de la ATT actualmente establece tres categorías de buses de transporte: normal, semicama y cama. Para ajustarse a esas categorías las empresas deben cumplir 41 requisitos que garanticen la seriedad, seguridad y eficiencia del negocio. Desde la documentación hasta la higiene interna son supervigilados de manera casi aleatoria por los funcionarios de la ATT.
“Seis o cinco responsables de la ATT más algunos de las alcaldías no pueden ir revisando cada uno de los 160 o 170 buses que salen y otro tanto que llega cada día en terminales como las de La Paz, Cochabamba o Santa Cruz”, aclara el funcionario.
Por ello, el negocio, en su nuevo margen superior, choca con las limitaciones de las autoridades. “Las principales terminales del país han colapsado en sus capacidades -dice Dorian de Rojas, director de la terminal de La Paz-. Por ello, resulta difícil coordinar con empresas que hoy ofrecen servicios de alta eficiencia que aspiran a nuevos estándares de calidad. Pero se hacen los mejores esfuerzos para velar por el cumplimiento de la normativa del Viceministerio de Transportes”.
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LOS NUEVOS BUSES TOP
Este negocio, por lo alto, ha implicado inversiones singulares para 12 organizaciones, sobre un total de 110 que operan en el país. Las empresas Bolívar, Transcopacabana MEM1, Renacer, Platinium, Lince, Juárez, Quirquincho y Oriente, entre otras, adquirieron flotillas de buses que compiten en privilegios para los viajeros. Bolívar y Lince ofrecen el suite cama, con asientos que se reclinan 180 grados. Platinium y Juárez cuentan con azafatas, servicio de refrigerios y exigentes normas de limpieza y puntualidad. Quirquincho anuncia wifi y Transcopacabana MEM1 presenta televisores programables en cada asiento y control GPS de velocidad.
“En la empresa hay ya 20 de estos buses que son modelo 2019, parece que van a llegar seis más – cuenta Néstor Bautista, conductor de uno de los buses de Transcopacabana MEM1-. La empresa siempre compra buses cero kilómetros. Son buses marca Scannia, modelo Leito, brasileños con carrocería Mordaza, fabricada en Perú”.
Entre las ocho empresas que van innovando el mercado boliviano bien pueden sumar cerca de 120 buses de modelos recientes. En el mercado, el precio de cada uno de estos vehículos oscila entre los 350 mil y 550 mil dólares. Un mercado que en Bolivia demuestra una dinámica de vértigo y va de extremo a extremo en cuanto a las categorías de los servicios. Basta observar los grupos de negociación habilitados en las redes sociales.
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COMPRAS SIN LEY
Por ejemplo, en el grupo “Compra y venta de buses Bolivia” de Facebook (- https://www.facebook.com/groups/1134368160007799/) resulta posible ver ofertas de buses que van desde los 20 mil hasta los 120 mil y más dólares. Los protagonistas de la categoría bus normal parecen acelerar sus pulsaciones en esta ciberpuja de ruedas, chasises, motores así como de documentos y garantías que se subastan.
-“Busco bus chuto para hacer trabajar a mitas -anuncia Jhon Garnica el 28 de enero-. Tengo documentos y tarjeta de operación vigente”.
- “Hola amigo yo tengo un bus donde es el trabajo me avisa porfa mi # es...”, le responde Efraín Quispe.
“Busco papeles Scania o Volvo o Mercedes de modelo 94 para arriba la placa de 4 dígitos urgente”, dice Rubén Catellón, el 13 de enero. “Alguien que tenga papeles de mercedes o VolvoMarcopolo lo compro ya WhatsApp ...”, indaga Cristian Paco Calvimontes, el 12 de febrero.
Así, sin que importen normativas ni legalidad, el toma y daca se hace interminable. En este grupo se buscan “siniestraditos”, “torpedos de camión para hacer bus”, se ofrecen chasises y minibuses para surubíes e incluso se conversa sobre las altas y bajas del negocio. Mientras que en el espacio de publicidad pagado a la ciberred las grandes importadoras o las empresas de otros países ofrecen ultramodernos Scania leito o Mercedes y Marcopolos modelos 2019, como recordando que en un golpe de suerte se podría ascender de nivel.
Según registros de la Dirección Nacional de Tránsito, en Bolivia el72 por ciento de los accidentes de buses de transporte de pasajeros son protagonizados por vehículos reacondicionados. “Se presume falla mecánica”, suele ser una de las conclusiones más frecuentes en los informes. Entre finales de año y febrero cinco accidentes donde estuvieron involucrados buses dejaron cerca de 60 muertos.
“Acá hay pues buses realmente para todo bolsillo, desde 70 hasta 220, en un viaje Santa Cruz-La Paz, por ejemplo -dice el funcionario de la ATT-. Pero es una lotería para los que viajan con apenas unos quintos. La Policía debía controlar con todo rigor el estado de las máquinas, el Viceministerio de Transporte tendría que frenar de una vez eso de los ‘buscamión’ o‘siniestraditos reconstruidos’. Pero no hay fuerza ni mayor voluntad en las autoridades. Así que habrá que hacer un esfuercito del bolsillo para viajar en estos nuevos, claro, mientras duren y lo hagan bien”.



























