China vs EEUU la nueva Guerra Fría se vive en la red
Uno de los momentos más esperados y temidos de la expansión que China protagoniza en el siglo XXI parece haber llegado. Constituye un momento temido, sobre todo, por la potencia que se aún se jacta de ser el mayor poder en un contexto internacional unipolar, por Estados Unidos. En el orden capitalista del planeta, para EEUU todo iba bien mientras en China y en Asia, en general, estuviesen en la fábrica de juguetes o la de reproducción de los chips y circuitos diseñados en California. Pero, de pronto, el cada vez más poderoso gigante asiático le ha empezado a superar en el ingenio tecnológico y, por lo tanto, la nueva guerra fría se ha desatado.
Todo surgió porque un nuevo internet está naciendo. Las grandes multinacionales de telecomunicaciones se embarcaron en el desarrollo de la arquitectura de la red de quinta generación (5G), la tecnología que promete hacer real el mundo de las películas de ciencia ficción de hace 40 años. El nuevo internet ofrecerá una conexión de principio 100 veces más rápida y poderosa y gestionará una cantidad ingente de información. Será la consagración del “internet de las cosas”. Un salto de cerca de 5.000 a más de 28 mil “cosas” conectadas a la red de redes. Con ella podrán automatizarse miles y miles de servicios.
En esa maravilla tecnológica se adelantaron los chinos. Y entonces las dos principales potencias mundiales, Estados Unidos y China, desataron una batalla al más puro estilo de la Guerra Fría que en el mundo bipolar de los años 60 y 70 protagonizaron la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y EEUU. Pleitean por el control del internet del futuro porque ese internet, al margen de toda la magia que promete, promete también la posibilidad de la hegemonía global económica y militar.
EL MAYOR ENOJO DE TRUMP
Por ello, el presidente estadounidense Donald Trump se concentró en las últimas semanas en lanzar su ofensiva más dura hasta el momento, y eso que Trump es hombre de recurrentes ofensivas. El Presidente de EEUU esta vez declaró una emergencia nacional y limitó considerablemente las actividades de la tecnológica china Huawei en EEUU.
Trump anunció el miércoles 21 de mayo una orden ejecutiva tendiente a vetar a Huawei de las redes de comunicación del país. Poco después, la Casa Blanca añadió a la empresa china a la llamada Lista de Entidades. Por lo tanto, se prohíbe que el gigante tecnológico compre partes y componentes de empresas estadounidenses sin la aprobación previa del Gobierno.
La tecnológica china sorprendió sucesivamente en los mercados internacionales que desató la competencia para desarrollar la tecnología 5G. Empezó a dejar atrás a prestigiosas competidoras de occidente y especialmente a las de EEUU. Sonaron entonces las alarmas políticas y se rompieron los esquemas del libre mercado. Y entonces Washington acusa a Huawei, el más avanzado desarrollador del internet del futuro, de ser un agente de espionaje del Gobierno chino. El principal temor de EEUU radica en que las autoridades chinas puedan acceder en cualquier momento a la información gestionada por la empresa. “Si EEUU restringe a Huawei, eso no mejorará la seguridad del país y no lo hará más fuerte. Sólo obligará a EEUU a utilizar equipos alternativos peores y más caros”, ha respondido la empresa, que se considera “líder indiscutible en 5G”.
LOS CHINOS SE ADELANTARON
“La carrera por el 5G es una carrera que EEUU tiene que ganar”, señaló el presidente Trump hace un mes. EEUU concibe este tema como un asunto de seguridad nacional y por eso ha levantado barreras y concedido facilidades a las empresas nacionales para que ganen esta batalla en nombre de Estados Unidos y tengan el control sobre la arquitectura de la red global.
Pero, según han señalado diversos analistas, la posición de EEUU en la carrera por el 5G no es fuerte. Sólo un teléfono de la transnacional Motorola, ofrecido con la empresa de telecomunicaciones Verizon, es compatible con la tecnología 5G en Estados Unidos. A principios de abril, Verizon activó su nueva red 5G en Chicago y Minneapolis, pero las primeras pruebas no han sido muy exitosas. Mientras tanto, Huawei hacía gala de sus ventajas y le ofrecía a iPhone su ya célebre chip de 5G.
A nivel de Estados, China ya se lanzó decidida a extender su tecnología 5G por el mundo. Estados Unidos respondió acusando a Pekín de ofrecer precios subvencionados y préstamos a bajo interés para superar a sus competidores occidentales, principalmente Nokia y Ericsson, ambas europeas.
La controversia llegó a desatar roces entre EEUU y Europa. Los norteamericanos advirtieron que si la tecnología de Huawei fuese adoptada en el viejo continente, entonces se suspenderían los intercambios de información estratégica.
Sin duda, la reacción de EEUU ha afectado también a los chinos. Entre las represalias se halla la suspensión de servicios clave que empresas como Google y Qualcom prestan a Huawei. Ello inmediatamente influyó en las bonanciosas ventas de equipos que la trasnacional china realiza en el mundo desde hace 30 años.
La nueva guerra fría se desarrolla entre denuncias –Huawei está acusado en EEUU de 23 cargos, entre ellos blanqueo de capitales, fraude y robo de secretos comerciales– y vetos comerciales. Washington sabe muy bien lo que se puede hacer con la información que gestionan las grandes empresas tecnológicas y quiere impedir que China domine el mercado en un mundo en el que las empresas se pueden convertir –voluntaria o involuntariamente– en los mejores espías del mundo. Eso lo demostraron los escándalos cibernéticos como el caso Snowden.
La singular batalla por el 5G se produce en momentos en que se han evidenciado diversas maniobras comerciales y geopolíticas donde son afectadas empresas de ambos frentes. En septiembre de 2010, los guardacostas japoneses detuvieron a un arrastrero chino que faenaba cerca de las islas Senkaku, cuya soberanía se disputan Japón, China, y Taiwán. En medio de la controversia diplomática que siguió, pasó algo curioso: los cargamentos de tierras raras de China a Japón dejaron de llegar. Más llamativo aún fue que China negara que esos envíos hubieran sido cancelados.
El uso de la economía como herramienta de presión política no es exclusivo de Estados Unidos. China también sabe aplicarlo. En 2010, antes del incidente de las Senkaku, hubo una oleada de huelgas en el sector de la automoción en China. Todas ellas afectaron a proveedores de las empresas japonesas Toyota y Honda. Ninguna a suministradores de compañías chinas. En julio de 2018, Apple fue pulverizada en los medios de comunicación chinos por no controlar en su tienda de apps Apple Store la difusión de contenidos pornográficos y la venta de bienes de contrabando. El gigante del iPhone reaccionó con pánico ante el temor a perder su segundo mayor mercado y, entre otras cosas, accedió, en octubre pasado a eliminar de su tienda online 25.000 aplicaciones.
Ahora Estados Unidos está aplicando a China el mismo tratamiento, pero de manera pública es, así, sólo un paso más en la guerra fría entre las dos mayores economías. Como sea, el gigante asiático dio otro paso consagratorio.
LICENCIAS DE QUALCOMM
El gigante de los chips Qualcomm cayó el miércoles en Wall Street tras ser condenado en Estados Unidos por “estrangular” a la competencia en telefonía móvil a costa de los consumidores y fabricantes de aparatos.
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