Se recuerdan 20 años del 11S y un nuevo panorama asoma con los talibanes en el poder
// Texto: DW, AP, Reuters y France24
Fotos: Archivo Efe y agencias //
Hace 20 años, la historia cambió para siempre. Se pateó el tablero político y surgieron un sinfín de acontecimientos sangrientos. Este 11 de septiembre no sólo se conmemoraron las 2.753 vidas perdidas en los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos, sino también se reflexiona sobre este tiempo de guerra en Afganistán y la configuración que vuelve a cambiar tras la toma del poder de los talibanes.
El 11 de septiembre de 2001, al promediar las 8:46, un avión chocó contra la torre norte del World Trade Center y la imagen del rascacielos en llamas quedó plasmada en la retina de millones de personas que siguieron el evento en vivo a través de los medios de comunicación en todo el mundo. Minutos después corrió la misma suerte la torre gemela y también el Pentágono.
Casi de inmediato, el líder de Al Qaeda, cuya base de operaciones era Afganistán, se atribuyó los atentados terroristas contra Estados Unidos. Éste fue el inicio de una guerra que cobró miles de vidas en suelo afgano.
El terrorismo islámico todavía no era un concepto usual en el inicio del milenio, contó Sven Kurenbach, exmiembro de la Policía alemana. En este país europeo no había ni una docena de funcionarios destinados al tema para la protección estatal, pero ahora existen cerca de 500 expertos en criminalística, científicos, traductores y analistas que investigan allí sobre islamistas, y observan a sujetos sospechosos y peligrosos para evitar atentados Kurenbach dirige esta entidad actualmente.
Afganistán, ¿un emirato del terrorismo?
Kurenbach está preocupado porque, dos décadas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la bandera talibán vuelve a flamear sobre Kabul y muchos lugares de Afganistán. “Mi temor es que los talibanes toleren ahora a diferentes organizaciones terroristas en su territorio, y que otra vez haya campos de entrenamiento de terroristas”, dijo a la agencia de noticias Deutsche Welle. “Eso siempre fue así, en especial en la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán”.
Actualmente, Kerstin Eppert ya observa que los acontecimientos en Afganistán están siendo utilizados con fines de propaganda por distintos grupos, también en Alemania. La entrada de los talibanes en Kabul, según la experta en terrorismo de Bielefeld, es “un regalo para ese movimiento en Alemania”. Luego de la caída de la organización terrorista Estado Islámico (EI), ahora se cuenta otra vez con material que puede vincularse a la narrativa de la “victoria del islam”.
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Más de mil “personas peligrosas” y “personas relevantes”
A la fecha, el número de las llamadas “personas peligrosas” (Gefährder) en Alemania en el terreno del terrorismo islámico asciende a 554, según la BKA. De ellas, 90 están en prisión y 136 viven en países fuera de Europa, como en la provincia siria de Idlib, el bastión rebelde en el norte del país. El término “persona peligrosa”, algo vago, describe a personas que podrían llevar a cabo “delitos motivados políticamente de alta relevancia”.
A ellos se suman otras 527 “personas relevantes”, del círculo de personas peligrosas, de quienes las autoridades sospechan que pueden prestar ayuda logística o de otro tipo en atentados terroristas, publicó Deutsche Welle.
El terrorismo es un tema que volvió a la agenda mediática a causa de estos 20 años del atentado del 11 de septiembre y la presencia de los talibanes en el poder afgano. Sin embargo, otro tipo de elementos también ocurren entorno a estas fechas como el anuncio que hizo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
Estados Unidos desclasificará documentos sobre los atentados
El presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva que promoverá la desclasificación de documentos confidenciales sobre el múltiple acto terrorista. El objetivo, además de ser una revelación, es complacer a numerosas familias que llevan años intentando saber si el Gobierno de Arabia Saudita estuvo implicado.
En los próximos meses, las familias de las víctimas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 podrán estar más cerca de esclarecer la verdad sobre lo sucedido aquel día. Este 3 de septiembre, Biden firmó una orden ejecutiva que instará a la desclasificación progresiva de todos los documentos confidenciales relacionados con el ataque.
La orden llega a poco más de una semana para que se cumpla el 20º aniversario de la tragedia y tras las numerosas peticiones de centenares de familiares que reclaman saber si en la planeación de los atentados tuvo alguna implicación el Gobierno de Arabia Saudita. Algo que muchos sospechan.
Las reclamaciones de varias asociaciones de víctimas chocaron directamente con el actual mandatario debido a la tardanza que estaba mostrando en liberar estos documentos. De hecho, se amenazó a Biden con boicotear su asistencia a los homenajes previstos en Nueva York para el próximo 11 de septiembre si seguían desclasificados.
En la orden ejecutiva se puntualizó la importancia de mostrar transparencia ante las víctimas y sus familiares. “Es fundamental garantizar que el Gobierno de Estados Unidos maximice la transparencia, confiando en la clasificación solo cuando sea estrictamente adaptada y sea necesaria”.
A través de esta orden se obligará al Departamento de Justicia y a las agencias de inteligencia que revisen todos los documentos previos y posteriores al atentado y comiencen con su desclasificación progresiva, un proceso que podría llevar unos seis meses.
La tragedia
Lo ocurrido en Estados Unidos marcó un antes y un después en el orden político de varios países. La tragedia será algo para nunca olvidar.
En el World Trade Center, en el bajo Manhattan, 2.753 personas murieron cuando los vuelos secuestrados, el 11 de American Airlines y el 175 de United Airlines, fueron estrellados intencionalmente en las torres norte y sur, y que terminó con el desplome de ambas estructuras. Las víctimas tenían edades comprendidas entre dos y 85 años. Aproximadamente el 75-80 por ciento de las víctimas eran hombres, según la información que brindó Estados Unidos en diferentes oportunidades.
De los que perecieron durante los ataques iniciales y los colapsos posteriores de las torres, 343 eran bomberos de Nueva York, 23 eran policías de la ciudad y 37 eran agentes de la Autoridad Portuaria.
Ese mismo día, en el Pentágono, en Washington, 184 personas murieron cuando el vuelo 77 de American Airlines, que había sido secuestrado, se estrelló contra el edificio.
Asimismo, cerca de Shanksville, Pensilvania, 40 pasajeros y miembros de la tripulación a bordo del vuelo 93 de United Airlines fallecieron cuando el avión se estrelló contra un campo. Se cree que los secuestradores estrellaron el avión en ese lugar, en lugar de su objetivo desconocido, después de que los pasajeros y la tripulación intentaron retomar el control de la cubierta de vuelo.
A julio de 2019, 1.644 (60 por ciento) de los 2.753 restos de víctimas del WTC han sido identificados, según la oficina del médico forense. El resto continúa siendo parte de la pila de escombros que se trasladó al vertedero de la ciudad.
Veinte años después, una nueva configuración política es generada por los talibanes y el mundo se encuentra a la expectativa de lo que pueda ocurrir con su mayor némesis, Estados Unidos.

























