Don Ramón, de antihéroe a héroe en diferentes personajes, la IA lo inmortaliza
¿Qué opinaría Don Ramón si viera estás fotos creadas por IA? Seguramente se sonreiría y dijera: “¿Acaso tengo cara... de que me importe?” O esta otra: “Ningún trabajo es malo… lo malo es tener que trabajar”.
Don Ramón, el iracundo, el inteligente, el antihéroe, el sagaz, pero también el hombre con un corazón noble. Sin duda, era el personaje central de El Chavo del Ocho, todos podían haber sido reemplazados, pero Don Ramón era irremplazable, porque sencillamente los personajes giraban en torno a él, la problemática misma de la Vecindad era su esencia y su destino.
Con el tiempo, Don Ramón se constituyó en mucho más que un personaje, se convirtió en un mito casi poético, subversivo, en el mejor sentido de la palabra, y noble.
Paradójicamente, su constante endeudamiento con el dueño de la Vecindad, el señor Barriga, se transformó en una causa común, no era un tramposo, tampoco un deudor descarado, era un abanderado que reclamaban por los que no tenían. Reivindicaba la humildad y visibilizaba las carencias sociales frente a las presiones.
No era un vago, era un bohemio, un poeta de la vida y del destino. Un actor maldito, como esos poetas malditos que siempre estuvieron en el filo de la navaja, en la linda más próxima a la vida y a la desgracia.
Don Ramón era un César Vallejo, un Arthur Rimbaud, un Paul Verlaine, un Fernando Pessoa. Vivía la vida diaria, con riesgos y con desaires, pero sobre todo con intensidad.
Ahora que lo vemos en distintos personajes creados por la inteligencia artificial, corroboramos plenamente que Don Ramón pasó de antihéroe a héroe inmortal y nos gusta, porque de esa manera siempre lo tendremos presente en el corazón a ese hombre enjuto, colérico pero con un corazón de malvavisco. “Chanfle”.


























