PIB de la construcción cae de 10,66 a 2,82% en 5 años
Desde mediados de 2018, el Producto Interno Bruto de la Construcción (PIBC) registra una notable caída. El que fuera uno los sectores más dinámicos en la economía nacional, con un crecimiento superior al 10 por ciento en 2014, reporta en 2019 un crecimiento del 2,82 por ciento, según datos de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz).
La evaluación de la gestión 2019 de Cadecocruz, con datos al segundo trimestre de 2019, refiere de manera llamativa que el PIBC (con 2,82 por ciento de crecimiento) está por debajo del PIB nacional, que creció en 3,38 en mencionado periodo. El sector constructor exige la modificación o aprobación de normas, mientras que especialistas afirman que se acabó el ciclo del boom de la construcción.
El informe detalla que la construcción, al segundo trimestre de 2019, representa el 3,22 por ciento del PIB nacional, cifra levemente inferior al mismo periodo de 2018, cuando alcanzó a 3,19 por ciento, y también por debajo del 3,17 por ciento registrado en 2017.
“Estas cifras igualmente reflejan una tendencia a la desaceleración y estancamiento de la construcción en Bolivia”, dice Javier Arze, gerente de Cadecocruz, mencionado en el informe.
Arze afirma que en los últimos 14 años el sector económico de la construcción tuvo un comportamiento acumulado positivo sustentado, sobre todo, por los niveles de inversión pública. Menciona que, entre el 22 de enero de 2006 y el 12 de noviembre de 2019, se ejecutaron 38.752 millones de dólares de inversión pública y esto permitió que la participación de la construcción en el PIB nacional pase del 2 al 4 por ciento.
“Sin embargo, estos indicadores son relativos, y los indicadores de crecimiento no se reflejan en la mayoría de las empresas constructoras, ya que buena parte de los recursos de inversión pública ejecutados beneficiaron a empresas extranjeras”, aclaró.
Según el economista Alejandro Arana, entre los principales factores que explican la desaceleración de la construcción está la ralentización de la economía general durante los últimos cinco años, que generó expectativas negativas en constructores y compradores. Además, señala que existe una mayor inestabilidad laboral que imposibilita a muchos potenciales clientes a acceder a créditos de vivienda.
Arana afirma que, entre las medidas que podrían tomar desde el Ejecutivo para paliar la compleja situación de la construcción, están: “un estricto control del gasto público para revertir las expectativas negativas, generar las condiciones para una mayor participación de empresas nacionales en proyectos de inversión pública y flexibilizar el mercado laboral para reducir costos de construcción”.
Según el INE, 466.562 personas se dedicaban a la construcción en 2018.




















