Temer, el polémico vicepresidente que quiere presidir Brasil
Cuando Rousseff recibió en diciembre el primer golpe del “impeachment”, Michel Temer se destapó con una carta de despecho donde se quejaba de ser un “vicepresidente decorativo”: después de tres décadas en la sala de máquinas del poder, este glacial abogado ya no quiere las sombras, quiere gobernar Brasil.
Rousseff lo tachó de “conspirador” y “traidor”, después de gestionar el desembarque de su decisivo partido -el centrista PMDB- de un gobierno al que llegó como número dos y del que quiere convertirse en verdugo.
A los 75 años, este estratega de andar erguido y con aire distante lleva meses coqueteando con un protagonismo que siempre le rehuyó. Y tras sobrevivir casi 30 años en los envenenados pasillos de Brasilia, supo dosificar las señales de que su matrimonio de conveniencia con Rousseff ya no le servía.
Incluso con su jaque a la reina surtiendo efecto, Temer siguió trabajando entre bambalinas, aunque consciente de que ahora los focos le buscaban a él.
Tanto que ya ensayó ante el espejo su discurso por si acaba con la banda presidencial cruzada en el pecho.
En su segundo “descuido” desde que el sillón de Rousseff comenzó a tambalearse, el lunes se filtró un nítido audio en el que, con la voz solemne que da el poder, se dirigía “al pueblo brasileño” proponiendo un “Gobierno de salvación nacional”.
El monólogo era también un guiño a los mercados, que le ven desde hace meses como el torniquete que puede frenar la hemorragia económica que deja anémico al gigante sudamericano.
Temer sorprendió el mes pasado al afirmar con una contundencia inédita que su partido iba a romper la coalición de gobierno, antes de apartarse él mismo de la presidencia del PMDB, para calcular desde Sao Paulo sus últimos pasos hacia el Palacio de Planalto.
La protección de los bastidores, sin embargo, no impidió a Temer verse salpicado por el megaescándalo de corrupción en Petrobras.
PROVIENE DE FAMILIA DE INMIGRANTES
Michel Miguel Elias Temer Lulia nació en 1940 y creció en una chacra del interior paulista como el menor de ocho hermanos de una familia de inmigrantes libaneses católicos llegados a Brasil 15 años antes.
En la capital económica del país se convirtió en un prestigioso abogado constitucionalista -es autor de una obra de referencia que ha vendido más de 200.000 ejemplares- e inició la carrera que lo llevó a ser tres veces presidente de la Cámara de Diputados durante sus seis mandatos como legislador del PMDB.
Su distancia siempre le apartó de los brasileños. Una encuesta de Datafolha mostró que tiene entre 1 por ciento y 2 por ciento de intención de votos.
TRAMITAN JUICIO POLÍTICO
El magistrado Marco Aurelio Mello, de la Corte Suprema de Brasil, ordenó recientemente que la Cámara de Diputados abra los trámites para un juicio político contra el vicepresidente Temer al alegar que la acusación es similar a la que llevó a iniciar el proceso contra Rousseff.
El autor de la acción sostuvo en su denuncia que el vicepresidente habría incurrido en el mismo “delito de responsabilidad” que Rousseff al firmar algunos de los decretos que facilitaron unas maniobras contables para maquillar los resultados del Gobierno en los últimos dos años.
Valiéndose de su experiencia, el político ya ha comenzado a flirtear con los partidos de la oposición y negocia entre bambalinas los ministerios de un posible Gobierno dirigido por él.
Temer estuvo durante más de una década en el primer plano de la política.
























