Bagdad celebra dimisión de primer ministro Abdelmahdi
EFE Y AFP
Los manifestantes de Bagdad celebraron ayer la dimisión del primer ministro, Adel Abdelmahdi, que acabó cediendo a la presión de la calle después de que los principales líderes chiíes le retiraran el apoyo tras otra jornada de violencia en el sur del país y después de casi dos meses de protestas.
Después de otro día marcado por la escalada de la violencia en la ciudad sureña de Nasiriya, en el sur de Irak, donde ayer murieron 30 personas, las principales autoridades chiíes y líderes políticos retiraron la confianza al primer ministro, que se vio abocado a dimitir.
“Presentaré al estimado Parlamento una carta oficial para pedir mi dimisión de la presidencia del actual Gobierno para que la Cámara pueda reconsiderar sus decisiones”, anunció Abdelmahdi en un comunicado difundido por su oficina de prensa.
La agencia de noticias estatal INA informó ayer que el próximo domingo tendrá lugar una “sesión especial” del Parlamento iraquí, aunque no especificó si en esa sesión el Primer Ministro formalizará su dimisión.
La jornada del jueves fue clave. Después de que los manifestantes irrumpieran en el consulado de Irán en la ciudad sureña de Nayaf la noche del miércoles, las protestas continuaron al día siguiente y dejaron al menos ocho muertos en esa localidad y unos 30 en Nasiriya.
Ayer se repitieron los choques en Nasiriya y al menos 16 manifestantes murieron y más de 100 resultaron heridos en una nueva oleada represiva.
Precisamente, Abdelmahdi aseguró que decidió dimitir tras haber escuchado el discurso de la máxima autoridad religiosa chií de Irak, el ayatolá Ali al Sistani, que este mediodía condenó la violencia en el sur e invitó a los parlamentarios a reconsiderar su apoyo al Gobierno, al que calificó de “incompetente”.
También reaccionaron y secundaron el discurso del líder espiritual el ex primer ministro y líder de la coalición Al Nasr, Haidar al Abadi, y el clérigo chií que encabeza la alianza Sairún, Muqtada al Sadr, los representantes de las dos formaciones con más escaños en el Parlamento iraquí.
CORRUPCIÓN Y MALA GESTIÓN
Desde principios del mes pasado, los manifestantes piden un cambio de Gobierno al considerarlo corrupto y responsable de la mala gestión de los recursos y problemas económicos del país, sobre todo en el sur rico en petróleo donde la población no se beneficia del oro negro.
Al mismo tiempo que las televisiones y medios locales se hacían eco de las palabras del Primer Ministro, los manifestantes que se concentraron en las calles y plazas de Bagdad estallaron en gritos de alegría al ver que una de sus demandas fue cumplida después de casi dos meses de protestas, que han dejado alrededor de 400 muertos.


























