Nuevo confinamiento total en Inglaterra y Escocia
Londres |
Inglaterra será sometida a un tercer confinamiento total, incluido el cierre de escuelas, anunció ayer el primer ministro Boris Johnson, después que Escocia hiciera lo propio, dejando al Reino Unido con la única esperanza de la vacuna AstraZeneca/Oxford que comenzó a inyectar.
Con más de 75.400 muertes, el Reino Unido es uno de los países de Europa más castigados por el coronavirus y se enfrenta a otra ola imparable de contagios desde el descubrimiento en diciembre de una nueva cepa mucho más transmisible.
"Los hospitales están bajo más presión que en ningún momento desde el comienzo de la pandemia", dijo Johnson en un discurso a la nación, en el que instó a todos los ciudadanos a no salir de sus hogares salvo por algún motivo esencial.
Los ciudadanos están llamados a seguir desde ya mismo las nuevas instrucciones, aunque la ley para regular esta nueva reclusión no será aprobada hasta el miércoles por la mañana en el Parlamento.
Johnson pidió cautela sobre la duración de la medida, pero apuntó que confía en levantar gradualmente el confinamiento y reabrir los colegios tras las vacaciones escolares de mitad de febrero "si no cambia nuestro conocimiento del virus, si la vacunación sigue siendo exitosa, si las muertes empiezan a bajar y si todo el mundo juega su papel cumpliendo las reglas".
También para mediados de febrero espera que se haya administrado la primera dosis de la vacuna a los cuatro grupos prioritarios en la campaña de inmunización: residentes y trabajadores de residencias, mayores de 80 años, trabajadores del servicio público de salud (NHS) y la población con enfermedades preexistentes.
Johnson remarcó que la nueva variante -entre un 50 y un 70 por ciento más contagiosa- se está propagando "de manera frustrante y alarmante".
Para ilustrar la situación, reveló que el número de hospitalizados actualmente por la Covid es "un 40 por ciento más alto que en el pico de la primera ola" en abril.
Entre las directrices que forman parte del nuevo confinamiento, Johnson urgió a los ciudadanos a quedarse en sus casas y solo abandonar los hogares "por motivos limitados".
Entre ellos, para "comprar productos esenciales, buscar ayuda médica -como solicitar un test de Covid-19-, trabajar si es absolutamente necesario, hacer ejercicio o escapar de situaciones de abuso doméstico.
Johnson también destacó como "gran diferencia" entre este nuevo confinamiento y el anterior el hecho de que el país se encuentra ahora sumido "en la mayor campaña de vacunación de la historia" del Reino Unido, tras la introducción ayer del compuesto desarrollado por la universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, que se une al preparado de Pfizer/BioNTech.
Los principales asesores médicos del país recomendaron ayer elevar el nivel de alerta -del 4 al 5- y alertaron de que el sistema sanitario público "podría verse desbordado en 21 días" a menos que se adopten medidas más duras.
"Sin nuevas medidas, hay un riesgo material de que en varias áreas el NHS se vea desbordado en los próximos 21 días", alertaron.
Acelerar la vacunación
En este contexto, la distribución de la vacuna desarrollada por el equipo británico AstraZeneca/Oxford, más barata y fácil de conservar que la anterior (Pfizer/BioNTech), de la que el país ya encargó 100 millones de dosis, aparecía como el único motivo de esperanza.
El Reino Unido, que ya ha inoculado a un millón de personas con la vacuna de Pfizer/BioNTech, se convirtió ayer en el primer país en administrarla la segunda.
Brian Pinker, un jubilado británico de 82 años, fue el primero en recibirla en el hospital Churchill de la Universidad de Oxford.
Originario de la ciudad, Pinker se arremangó el polo delante de las cámaras para que la enfermera jefe Sam Foster le pusiera la inyección.
"Estoy muy contento de recibir esta vacuna del Covid hoy y muy orgulloso de que se haya inventado en Oxford. Esta vacuna lo significa todo para mí, en mi cabeza es la única manera de recuperar un poco de vida normal", explicó.
Para Foster "fue un verdadero privilegio haber podido administrar la primera vacuna Oxford/AstraZeneca aquí a unos pocos cientos de metros de donde fue desarrollada".
Brian "estuvo genial", aseguró. "Estaba ansioso por administrársela. No dudó y dijo que no sintió nada tras el pinchazo. Es en gran paciente y un gran defensor de esta vacuna", agregó.
Según los científicos británicos la vacuna ofrece protección a partir de 22 días después de la primera inyección y durante al menos tres meses.
Por este motivo, y para llegar a una población lo más amplia posible, las autoridades sanitarias inglesas decidieron espaciar hasta 12 semanas la administración de las dos dosis necesarias.
El ministro de Sanidad, Matt Hancock, afirmó "esperar que superemos este difícil momento en las próximas semanas y meses".
























