Elecciones en Perú
El próximo domingo se realiza la segunda vuelta electoral en Perú, donde su ciudadanía deberá optar entre Keiko Fujimori, que ganó en la primera vuelta, con el 39.86 por ciento, y Pedro Pablo Kuczynski, que ocupó un alejado segundo lugar con el 21.05 por ciento de apoyo.
Grosso modo, las propuestas de ambos candidatos no difieren en lo sustancial. Ambos se comprometen mantener el modelo liberal adoptado desde mediados de los años 90 del siglo pasado, y mientras la candidata Fujimori tiene un perfil más “popular”, Kuczynski ostenta uno más técnico, obtenido tanto por su pasado político –fue varias veces ministro de Estado– como por su relacionamiento con la economía internacional. Lo que marca ahora la diferencia, y al parecer no es poca cosa, es que la candidata es hija del exmandatario Alberto Fujimori, que pretendió eternizarse en el poder, pero que por intolerable autoritarismo, violación de derechos humanos y creciente corrupción, finalmente tuvo que huir de su país y mandar por fax su renuncia. Tan fuerte es esa filiación que el frente de izquierda que ocupó el tercer lugar en las pasadas elecciones (18.74 por ciento) ha decidido dar su apoyo a Kuczynski.
Si bien no es posible hacer proyecciones precisas, aún es una incógnita la posición que tiene la candidata Fujimori de Bolivia y cómo concibe el relacionamiento de ambas naciones. No así en el caso de Kuczynski, quien ha mostrado mucha animosidad al país las veces que fue dignatario de Estado, actitud que, es de esperar, haya cambiado con los años y con el papel que deberá asumir en la región si es elegido mandatario de Perú.
En todo caso, sea quien gane el domingo, lo positivo es que la democracia se consolida en el vecino país, donde una vez más cumplen las normas constitucionales y electorales como corresponde y no en función de intereses circunstanciales.




















