El enemigo principal
En su primer día como presidente de Estados Unidos, Donald John Trump afirmó públicamente que tiene “una guerra en marcha contra los medios”. Con sus antecedentes, es difícil saber si esa actitud fue un exceso de sinceridad o un derroche de soberbia.
Lo cierto es que batió un récord ya que no existen registros de que lo primero que haya hecho un Presidente sea declararse (o aceptar que es) enemigo de la prensa.
Evo Morales tardó un poco. Dio sus primeras señales en la primera semana, cuando se quejó de que algunos medios publicaron que sufrió un desmayo como consecuencia del rígido horario de trabajo que se había impuesto (habrá que recordar que el presidente de Bolivia comienza su jornada muy de madrugada y se prolonga hasta pasada la medianoche).
La declaratoria de guerra llegó 16 meses después, en mayo de 2007, cuando habló con los periodistas asistentes al Quinto Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad realizado en Cochabamba y les dijo que el primer adversario de su Gobierno eran “algunos medios de comunicación”.
Como se ve, existe un denominador común entre Trump, un presidente considerado de (extrema) derecha y Morales a quien técnicamente se considera un presidente de izquierda: la identificación de la prensa como “el enemigo principal”.
Puede ser que sea una confirmación de que los extremos se unen pero yo me inclino más a explicar la coincidencia por la esencia de la prensa. La función esencial del periodismo es informar; es decir, “enterar o dar noticia de algo”. Hoy en día existe todo un debate sobre el rol de vigilancia de la prensa así que prefiero pasarlo por alto para recordar que dar a enterar algo es avisar. Si un gobernante utiliza mal el poder, el periodista tiene la obligación de avisar y ahí nace la confrontación.
Por esencia, la prensa es enemiga de aquellos gobernantes que abusan del poder. Por eso es que los dictadores cierran medios de prensa o los censuran y muchas veces llegan al extremo de asesinar periodistas. En regímenes democráticos, lo que hacen los abusivos del poder es promulgar leyes que censuren y/o controlen el trabajo del periodismo.
Desde que tipificó a la prensa como su enemiga, Evo Morales la tildó de “derechista”, como una “aliada del imperio” y hasta la acusa de formar parte de conspiraciones contra su Gobierno. ¿Qué tendría que decir, entonces, el derechista Donald Trump?.. ¿que la prensa de su país es izquierdista o aliada del socialismo del siglo XXI?
La prensa no es derechista ni izquierdista. Cumple con su deber y al hacerlo incomoda a los abusivos del poder.
El autor es periodista, Premio Nacional en Historia del Periodismo.
Columnas de JUAN JOSÉ TORO MONTOYA





















