Con altura
¿Cómo es posible que se escarmiente y se desvirtúe el respeto por la naturaleza, el intento de generar ciudadanía activa y crítica en plena democracia, los esfuerzos de la sociedad civil en miras al resguardo del bien común?
Es llamativo que para algunos de nuestros congéneres sea raro, dudoso, ridículo el disfrute de la naturaleza. Finalmente, la naturaleza es la totalidad de lo que nos rodea y de lo que somos parte, lo que sustenta el milagro de la vida y ello incluye a nuestra efímera aunque arrogante existencia como especie. No obstante, desde el viejo mito de que el ser humano es “imagen y semejanza” de un dios lejano y punitivo, hasta la conveniente soberbia al asumirnos cual excepcionales y superiores a otras formas de vida, siglos de un legado cultural antropocéntrico y destructivo han solventado la vana y falsa idea de que el ser humano está separado de su entorno natural. Uno de los corolarios de eso es que suene tan extraño el regocijo desprendido que ocasiona la belleza del canto de un ave, la maravillosa complejidad de un insecto, la exuberancia y generosidad de un árbol.
Sin embargo, empezamos a sentir en carne propia los terribles efectos de esos paradigmas imprudentes que condicionan la relación humana con el medioambiente y nos vamos percatando de que continuar con tales patrones es una condición suicida, por ello, en el planeta se levantan movimientos ambientalistas que, en líneas generales, claman por lo mismo: Un relacionamiento más equilibrado, sostenible y respetuoso con la naturaleza y menos irresponsable, destructivo, cortoplacista y de consecuencias nefastas e imprevisibles.
En el caso del país y específicamente de Cochabamba, hace décadas que padecemos las secuelas de prácticas culturales ecocidas que tienen que ver con gestiones gubernamentales pésimamente planificadas, corruptas e ineptas y con una colectividad que tiene poca idea de la noción del bien común. El resultado es que cargamos con el espantoso legado de haber trastocado a este valle —otrora de tierras fértiles, lagunas exuberantes, clima benévolo, ecosistema magnánimo y diverso— en una especie de desierto de concreto, de clima abrasador y calcinante y que, últimamente, tiene el “orgullo” de ostentar la peor de las medallas: Cochabamba es la ciudad más contaminada de América Latina, incluso superando a otras que le doblan en población.
En semejante contexto y en el meollo del desencanto, el cansancio, la indignación que provocan estas condiciones, ¿es tan inaudito, tan inconcebible que se conformen movimientos ciudadanos que se levanten contra la devastación ambiental que origina la irresponsabilidad y desidia de propios y extraños?
Hoy, colectivos ciudadanos, vecinos de la zona, profesionales destacados, personalidades de Cochabamba nos hemos manifestado contra la construcción de un patinódromo para los juegos Odesur en la laguna de Coña Coña, una de las pocas lagunas que le quedan a la emblemática “Kocha Pampa”, pero también un área verde que aún brinda servicios ambientales fundamentales para la región. Consideramos que no es razonable que se coloque en riesgo un ecosistema, de por sí vulnerable, a nombre de infraestructuras para un espectáculo deportivo de utilidad imprecisa. Por ende, a lo largo de semanas hemos utilizado todos los medios posibles para hacer llegar nuestra voz al Gobierno Municipal de Cercado, presentando argumentos, recurriendo a los profesionales ambientales más importantes de Cochabamba, procurando generar espacios de diálogo y debate serios, académicos, solventes que poco se han tomado en cuenta. ¿Qué hemos recibido a cambio? No sólo indiferencia que desoye los argumentos técnicos y racionales que explican nuestra posición, sino difamación, guerra sucia, amedrentamiento, chicanería. En ese sentido, me pregunto: ¿Cómo es posible que se escarmiente y se desvirtúe el respeto por la naturaleza, el intento de generar ciudadanía activa y crítica en plena democracia, los esfuerzos de la sociedad civil en miras al resguardo del bien común?
La autora es socióloga
Columnas de ROCÍO ESTREMADOIRO RIOJA


















