De "mochis" en proceso y "mochis" potenciales
Intenté encontrar un tema novedoso sobre el qué escribir este domingo. Pero, el cariz que ha tomado la denuncia respecto a la adquisición irregular de mochilas para escolares en el municipio cochabambino, la importancia que ha adquirido el caso a nivel nacional y la guerra de alta intensidad que se ha desatado en el espacio virtual, dirigida por comandantes que parecen solazarse con la podredumbre (siempre y cuando ésta no ensucie a sus entornos), me obligan referirme, ojalá que por última vez, a este caso.
Partamos de algunos hechos concretos. Una concejal del MAS presentó la denuncia de marras, acompañada de documentos probatorios en contra del Alcalde y varios de sus colaboradores. La alta cúpula municipal respondió no a la denuncia, como correspondía, sino intentando descalificar a la denunciante, y lo que podía ser un caso más denunciado, se fue convirtiendo en escándalo, al punto que las autoridades tuvieron que ir cambiando sus actitudes, pero ya cuando la maquinaría político-judicial se puso en marcha. La documentación aportada establece que hay indicios de corrupción, por lo que corresponde un proceso judicial. Lo demás viene a ser harina de otro costal que parece pertinente, por lo menos, describir.
Sin que se enoje la concejal denunciante, sostengo la idea de que su acceso a la documentación de la compra de las mochilas no es resultado de una sesuda investigación, sino que le fue, por lo menos, contada "desde adentro". Es decir, al margen de una probable convicción justiciera, existiría interés en dañar al Alcalde, y este interés respondería a por lo menos –sin descartar resentimientos burocráticos internos– dos corrientes: el "manfredismo" y obviamente, el MAS, para las que tanto el Alcalde como su partido son adversarios a enfrentar y, casual o premeditadamente, las mochilas se han convertido en espacio de convergencia de sus intereses y, gracias a la reacción mencionada por parte de las autoridades, en un arma letal.
Es posible arribar a esas hipótesis siguiendo el curso de los acontecimientos y las redes sociales. De un lado, no han sido esporádicas las menciones a Humberto Coronel y Manfred Reyes Villa como los mejores alcaldes que tuvo Cochabamba (olvidándose de sus pocas inclinaciones a la transparencia y el manejo democrático del municipio), incluso este último hizo desde el país donde reside unas declaraciones criticando al actual alcalde para diferenciarse de éste con claridad. Del otro, la instrucción emanada del MAS al Ministerio Público y a los administradores de justicia de actuar sin compasión ni debido proceso en contra el Alcalde y sus colaboradores... olvidando que otros procesos tan o más graves por corrupción en contra de sus militantes duermen en los escritorios de fiscales y jueces por sus propias instrucciones.
Allende las montañas, el Ministro de ¿Justicia? quiere, como sucede en todo lo que atiende y tiene repercusión mediática, llevar la batuta “moralizadora", decisión que, empero, puede beneficiar a los denunciados pues, como ha sucedido en todos los casos en que ha intervenido, su defensa del Estado no ha dado buenos resultados. El Movimiento Demócrata Social no da pie con bola y declara al alcalde denunciado "mártir" del 21F. Los comandantes del espacio virtual avanzan y retroceden, aunque siempre dejan taxativas instrucciones sobre cómo actuar y justifican sus movimientos erráticos en errores ajenos.
Ante ese desarrollo de los acontecimientos, en el que se muestra en su más cruda dimensión cómo se ha destrozado la precaria institucionalidad que construimos desde 1982, la ciudadanía se siente maltratada y frustrada porque ha sido sistemáticamente traicionada por quienes ha elegido como sus autoridades y representantes.
Se trata de sentimientos que le permiten meter a todos los gatos en una misma bolsa con la tentación de prenderles fuego, venga, luego, lo que venga… actitud estimulada por gente que, en verdad, son potenciales mochileros.
Además, permitimos que pase a planos subordinados la reflexión sobre los problemas que de verdad deberíamos enfrentar en Cochabamba, dejando y exigiendo que la justicia se haga cargo de procesar delitos y sancionar a sus autores.
El autor fue director de Los Tiempos
Columnas de JUAN CRISTÓBAL SORUCO QUIROGA




















