Economía mundial se recupera y Trump juega con fuego
Termina el primer semestre de 2018. Tiempo de evaluación, momento de tomar el pulso a la economía mundial. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía internacional crecerá (3,9 por ciento) este año, ligeramente mejor que el 2017 (3,8 por ciento). En concreto, el mejor desempeño global se explica por el crecimiento de Estados Unidos, que podrá cerrar el año en 2,9 por ciento. Asimismo, el desempleo, en el país del norte baja a niveles mínimos históricos y se instala un mayor optimismo en los mercados financieros por las políticas generadas por la Casa Blanca. La zona Euro también muestra mejores proyecciones, lideradas por el crecimiento de Alemania (2,5) y Francia (2,1) aunque con riesgos como la posible conformación de un gobierno populista en Italia. Tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea la inflación está controlada y es baja.
En Asía, China continúa comandando el crecimiento. A partir de lo avanzado, se espera que el gigante asiático llegue en 2018 a 6,6 por ciento de crecimiento del producto, desempeño tibio comparado con las tasas del pasado que sobrepasaban el 10 por ciento. La amenaza más grande que comprometería el desempeño del año en curso es la guerra comercial ya anunciada por Estados Unidos. China registraría una inflación también baja, cercana a 2,5 hasta fin de año.
Las economías emergentes y América Latina y el Caribe también presentan un mejor escenario económico. En 2018, la región crecería a 2 por ciento. El mayor dinamismo lo encabeza Brasil, donde a pesar de las tensiones políticas la economía ha ido recuperando. Si bien Colombia y México también muestran un crecimiento estable, preocupa la situación de Argentina, que ha solicitado ayuda al FMI para detener la depreciación de su moneda. La intervención del organismo internacional ha provocado también una crisis política y existe temor sobre el efecto contagio de crisis Argentina en vecinos como Brasil y Chile.
Para 2018, Paraguay y Bolivia serán las economías con mayor crecimiento, por encima del 4 por ciento, mientras que Venezuela sigue en recesión, menos 14 por ciento, y una inflación superior a los 14 mil por ciento. Todo un logro destructivo del socialismo del siglo XXI.
Entre tanto, la recuperación mundial y regional está seriamente amenazada por la guerra comercial iniciada por Estados Unidos, el aumento de las tasas de interés en el norte y el alza del precio de petróleo, sólo por mencionar tres temas candentes.
El inicio de una guerra comercial es la mayor amenaza para el crecimiento global. Trump ha anunciado un arancel de 25 por ciento sobre importaciones de China de hasta 50 mil millones de dólares, que con la amenaza de retaliación de China, subió 400 mil millones. Ciertamente un duro golpe al comercio internacional. La Unión Europea también anunció represalias arancelarias en respuesta a la acción de Estados Unidos contra el acero y el aluminio. También la guerra comercial amenaza incluir a tradicionales socios como Canadá y México. Sin duda está en serio riesgo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El populismo económico de Trump apuesta a una mayor autarquía. El endurecimiento de las políticas migratorias y la equivocada, inhumana y condenable acción de separar padres e hijos, son apenas algunos rasgos del nuevo nacionalismo estadounidense.
La política monetaria de Trump también ha introducido incertidumbre en los mercados financieros mundiales. La Reserva Federal, el Banco Central de Estados Unidos, está aumentando las tasas de interés atrayendo capitales del resto del mundo. El crédito más caro y un dólar más fuerte están presionando a los mercados emergentes, algunos de los cuales, como Argentina, se encuentran bajo un fuerte estrés, como fue mencionado anteriormente. Prestarse dinero en los países desarrollados se vuelve más caro. La escasez de liquidez y la crisis cambiaria han hecho que la suegra FMI vuelva a dar la cara en América Latina con sus odiadas políticas de ajuste. El mundo gira y la señorona del mundo financiero no cambia de receta económica.
El recrudecimiento de la crisis diplomática en Medio Oriente y la vuelta de las sanciones contra el programa nuclear de Irán por parte de Estados Unidos han hecho que los precios del petróleo vuelvan a subir. En efecto, el 24 de mayo se llegó a 72 dólares el barril para posteriormente oscilar en torno de 68. Así, el precio petróleo acompañó la tendencia alcista de otras materias primas, como alimentos y metales. Sin duda, buenas noticias para las economías exportadoras de petróleo o gas, y preocupación para los importadores.
En suma, la economía mundial y regional se recupera lentamente, pero el Gobierno de Trump juega con fósforos económicos y políticos amenazando la estabilidad y trayectoria de largo plazo.
El autor es economista
Columnas de GONZALO CHÁVEZ A.
















