Educación: otra década perdida
¿Qué es lo que nos garantiza un buen Sistema Educativo?
Esencialmente buenos maestros, esto es, bien formados, capacitados y actualizados. Un buen maestro, mínimamente, debe disponer de conocimientos y debe saber enseñar. Entendemos aquí “saber enseñar” en el sentido de: manejar los recursos pedagógicos y didácticos para despertar en los estudiantes el deseo y el placer de conocer; utilizar los recursos didácticos actuales para proporcionar y poner al alcance de los estudiantes los conocimientos, orientar y guiar a los estudiantes en la búsqueda del conocimiento y alentarlos a la apropiación personal de sus descubrimientos. Pero el maestro debe ser también alguien que busca permanentemente ampliar lo que sabe utilizando todos los medios disponibles y, desde luego, debe manejar bien la tecnología como recurso en la enseñanza – aprendizaje, tanto dentro como fuera del aula.
Si miramos el proceso seguido en la formación–capacitación–actualización de los maestros en los últimos 10 años, vemos que los resultados están lejos de lograr esos objetivos y no vale la pena emborracharnos con los datos de que, en general, en la última década más de cien mil maestros se han convertido en licenciados, o que ahora en gran número participan en post grados. Lamentablemente los procesos de formación, capacitación, actualización se han realizado desde una perspectiva fuertemente política dando a los contenidos un carácter excesivamente ideologizado. Las ciencias han tomado un lugar secundario y la descolonización se ha constituído en el eje del proceso. Lo último no está mal y es necesario, pero en su excesiva ideologización–politización acaba teniendo un efecto perverso en la calidad de la educación boliviana.
Desde esta perspectiva, no importa tanto si se ha promovido a muchos maestros, si se los ha vuelto licenciados, porque ese no es el tema de fondo. Los cursos de formación docente, que ahora son exclusividad del Estado, buscan hacer del maestro sobre todo un difusor de ideología por encima de un guía en la construcción de conocimientos.
Así como no tiene sentido obligar al maestro a pasar cursos de capacitación que, en definitiva, no apuntan a dotarlo de recursos para que sea un actor central en la difusión y en la construcción de conocimientos, tampoco tiene mucho sentido el pretender que la educación mejora con la dotación de computadoras en las Unidades Educativas. Las computadoras y todas las tecnologías educativas que hoy tienen un gran desarrollo no mejoran la educación por sí mismas, sino, si y sólo si, son manejadas por el maestro en un proceso de enseñanza aprendizaje que guíe al estudiante en la construcción–apropiación crítica del conocimiento. Y esto, reiteramos, no se prioriza en la actualización–capacitación de los maestros. Claro, la excesiva ideologización y politización de la educación nos llevará a que los niños y jóvenes apoyen el “proceso de cambio” pero no mejorará nuestra educación, en ese sentido, habremos perdido otra década.
El autor es PhD en Sociología.
Columnas de GUSTAVO DEHEZA





















