Educación: otra década perdida. cuando se da en la tecla
El 17 de octubre, un funcionario del ministerio de Educación, escribe una columna que entre expresiones ofensivas hacia mi persona trata de argumentar contra mi artículo “Educación: otra década perdida” que fue publicado el 10 de octubre. Haciendo el esfuerzo de evitar mezclar argumentos con ofensas debo decir:
Un buen comentario parte de una buena lectura, es decir para comentar hay que leer bien. Lamentablemente, él parte de una mala lectura de mi artículo pues dice que yo considero que la educación no es ideologizada. Yo no digo tal cosa. Lo que sí digo (y cito textualmente) es: “Lamentablemente los procesos de formación, capacitación, actualización se han realizado desde una perspectiva fuertemente política dándole a los contenidos un carácter excesivamente ideologizado. Las ciencias han tomado un lugar secundario y la descolonización se ha constituído en el eje del proceso. Lo último no está mal y es necesario, pero en su excesiva ideologización–politización acaba teniendo un ‘efecto perverso’ en la calidad de la educación boliviana”. Espero que esta vez le sea más claro. Si se hace el sistema educativo comprendiendo la formación de los maestros con un fuerte y primer propósito ideológico–político y de adoctrinamiento tengo todo el derecho, como ciudadano de este Estado Plurinacional, de criticarlo.
Continúa su artículo respecto de mi comentario sobre el Profocom. Yo digo efectivamente, como (el funcionario) lo cita: “…no vale la pena emborracharnos con los datos de que, en general, en la última década más de 100 mil maestros se han convertido en licenciados, o que ahora en gran número participan en post grados” y a continuación comenta: “Así como si nada, y de un plumazo se ha desvirtuado el proyecto de formación complementaria de maestros más grande en la historia de la Educación en Latinoamérica”. No, de ninguna manera, yo no lo desvirtúo, ustedes lo han desvirtuado, porque en ello hemos perdido tiempo y recursos de los bolivianos, al darle a ese proceso de formación complementaria un propósito de hacer a los maestros instrumentos de la visión ideológica política que han puesto por delante del proceso educativo. Como digo en mi artículo “Los cursos de formación docente, que ahora es exclusividad del Estado, buscan hacer del maestro sobre todo un difusor de ideología por encima de un guía en la construcción de conocimientos”.
Respecto de la dotación de computadoras efectivamente yo digo y (el funcionario) me cita “tampoco tiene mucho sentido el pretender que la educación mejora con la dotación de computadoras en las Unidades Educativas”. Es lo que yo digo y él. comenta: “Como dándose cuenta de la barbaridad que acaba de decir, añade luego para matizar, que las computadoras, por sí solas, no mejoran la educación. De este modo, se le ha escapado al sociólogo que independientemente de cómo sean manejadas, la sola dotación de computadoras (no sólo a las escuelas, sino a cada uno de los maestros) constituyen una base primordial para construir una educación mejor”. Pues no es ninguna barbaridad, las computadoras por sí solas no mejoran la educación y me cito: “sino ‘SÍ Y SOLO SÍ’ son manejadas por el maestro en un proceso de enseñanza aprendizaje que guíe al estudiante en la construcción–apropiación crítica del conocimiento”. Absolutamente cierto y correcto. La verdadera barbaridad es afirmar, como lo hace (el funcionario) (y lo cito) que “la sola dotación de computadoras … constituyen una base primordial para construir una educación mejor”. Eso es una barbaridad.
Estos son temas centrales que ponen muy en cuestión el resto de lo hecho en Educación. Entiendo que el funcionario salga en defensa de lo que han hecho, entiendo también que lo haga ofendiendo puesto que, lamentablemente, es el estilo de quienes creen que atacando a la persona desmerecen sus argumentos. De todas formas yo he evitado entrar en ese nivel. Pero entiendo nomás por la reacción, que al decir “Educación, otra década perdida”, se ha dado en la tecla.
El autor es doctor en Sociología.
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