La opción de importar crudo
El crecimiento del parque automotor y de las actividades agroindustriales han significado el aumento desmesurado de la importación de diésel y gasolina, con la consiguiente fuga de divisas en proporción tal, que de no adoptarse medidas de emergencia y de largo plazo, el país podrá encontrarse con que los ingresos por exportación de gas serían superados por los de importación de carburantes. La situación se agrava por la caída de la producción tanto de gas como de líquidos y por el fracaso de la política exploratoria que imposibilitó la incorporación de nuevas reservas.
Se han intentado alternativas de solución como el cambio de gasolina hacia GNV, la introducción de etanol y de biodiesel. Ninguna de ellas es efectiva porque el problema que se tiene es muy profundo y la única solución verdadera y definitiva será la introducción de energías renovables.
Todavía queda la opción de importación de crudo, al respecto, el pasado mes de febrero, en dos oportunidades poco después de asumir funciones, el señor Zamora, exministro de Hidrocarburos, anunció que se estaban haciendo estudios detallados para iniciar la importación de petróleo en “grandes porcentajes” para “reducir la importación (de carburantes) en 30% a 40%”. Y en la presentación del Informe de Rendición de Cuentas informó que en los planes de corto plazo se contemplaba la importación de crudo por dos vías: por occidente en cisternas desde Arica hasta la refinería Gualberto Villarroel en Cochabamba y por el sur, también por cisternas, hasta Campo Durán y luego por ductos hasta la refinería de Santa Cruz. A mediano y largo plazo el plan consistía en importar por Ilo, con la construcción de una terminal y un nuevo ducto y ampliar la capacidad de almacenaje de la terminal de Arica. Para el efecto, en las unidades de análisis económico del Gobierno de transición se encontraba en proceso de aprobación un decreto supremo. El exMinistro estimaba que la operación significaría un ahorro de aproximadamente 300 millones de dólares hasta el año 2030.
YPFB, por su parte, respondiendo un cuestionario de un medio escrito, sostuvo que el proyecto de importación estaba siendo analizado por un equipo multidisciplinario de sus especialistas, tanto en relación a la normativa como a la calidad adecuada del crudo para las especificaciones de diseño de las refinerías, con la salvedad de que la importación de gasolina y diésel continuarán en niveles del 25% y 60%, respectivamente, del consumo nacional. Manifestaba además que la importación de crudo requerirá de inversiones en la adecuación del sistema de ductos, capacidad de almacenaje, facilidades de carga, descarga y otros, pero sin mencionar montos.
En la Agenda de Reactivación Hidrocarburífera preparada y entregada por el Gobierno de transición el pasado 4 de noviembre, se menciona el tema de la importación de petróleo crudo sólo como un subtítulo del rubro de transporte para habilitar la importación por ductos del sur del país, pero no como un proyecto en desarrollo para abastecer del mercado local. Tampoco hace mención a los estudios e informes que produjo YPFB en diciembre de 2019. Todo indica que ante la complejidad de la idea esas autoridades la abandonaron.
El informe técnico de la Gerencia de Comercialización de YPFB tiene conclusiones dignas de mencionar:
• Las condiciones actuales de infraestructura y logística para la importación de gasolina y diésel son insostenibles porque a partir del año 2020 el volumen a importar superará la capacidad instalada.
• Logísticamente, la importación de crudo es viable pero sólo se tendría la capacidad en el OCY (Oleoducto Camiri-Yacuiba) para transportar 5.000 BPD el año 2020, pero se deben ampliar rápidamente las facilidades para incrementar los volúmenes de crudo a importar a 15.000 BPD el año 2023 y a 30.000 BPD a partir de 2024.
• La importación de crudo significará una reducción de 306 millones de dólares en los gastos de subvención e ingresos adicionales de 508 millones de dólares por exportaciones de RECON, GLP y otros.
• Para viabilizar la importación de crudo el Ministerio de Economía deberá pagar la subvención en efectivo y debe emitir valores fiscales bajo la característica de endosables y fraccionables.
El informe no analiza los montos de las inversiones a ejecutar para la importación de crudo, en adecuación de ductos, construcción de otros, ampliación de la terminal de Arica o construcción de otra terminal en Ilo, por lo que el análisis de costo-beneficio que efectuó YPFB es incompleto e insuficiente, aunque muestra la gravedad de la situación.
La saturación de los puntos de carguío en el exterior para importar carburantes, más la capacidad ociosa en refinerías dejan, como única opción inmediata de abastecimiento, la importación de crudo. Para el efecto, se deben tomar decisiones inmediatas, dimensionar las inversiones y hacer los cronogramas de ejecución de manera urgente para allanar el problema.
La machacona insistencia del Gobierno, de hacer lo mismo bajo la misma estructura legal, no solucionará nada, se seguirá cosechando fracasos. Debe intentar algo nuevo.
El autor es ingeniero químico y petroquímico
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