4 sucesos energéticos relevantes de 2020 y sus categóricas consecuencias
El año 2020 fue muy particular por lo que nos tocó desafiar. Un ignoto virus de vertiginoso contagio y con algo de letalidad (1,7 millones de decesos reportados en un año vs. una mortandad global de 58 millones en 2019, es decir un 3%). Lo peor, llegó apuntalado por desinformación y exacerbación de miedo en las redes sociales, y puso a muchos políticos nerviosos y dispuestos a todo. ¿Cuál será la mortalidad por aumento en la pobreza que nos dejaran los distintos confinamientos? Está aún por verse. Lo infame, todo indica, es que 2021 no será muy diferente, a pesar de aceleradas y múltiples vacunas.
Entrando en tema, a continuación, los cuatro acontecimientos relevantes de 2020 en materia energética. El primero, está asociado al virus. La movilidad a la que estábamos acostumbrados no regresará y lo virtual se tornó exponencial (home office, etc.). Lo anterior, sumado al menor crecimiento económico proyectado, causará un muy fuerte impacto en la demanda de petróleo. Golpe de corto, mediano y largo plazo a países productores y empresas petroleras. Solo hay que recordar que, en 2020, ExxonMobil, la otrora poderosa petrolera gringa, ya no está más entre las 500 empresas que listan en el Dow Jones.
Un segundo tema, está asociado a lo acontecido en Europa, en julio. Se hizo público el documento y la comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Europeo para Asuntos Sociales y Económicos y al Comité de las Regiones sobre “Una Estrategia para el Hidrógeno para una Europa Climáticamente Neutral”.
La Unión Europea entiende que debe liderar este tema, por diversas razones asociadas a tecnología y a generar empleo calificado, y ha puesto al mundo a hablar del hidrógeno. Los recursos económicos para investigación científica comienzan a llegar a raudales para bajar costos en toda la cadena, desde producción hasta usos finales del nuevo energético.
La apuesta de más corto plazo es con el hidrógeno azul a partir del gas natural y con captura de CO2. El hidrógeno verde a partir del agua y con energías renovables para su separación son de mediano a largo plazo. Varios proyectos piloto han comenzado a gestarse y ya se piensa en grande. Duro golpe a la demanda de energías fósiles en el largo plazo.
Un tercer tema, solo dos meses después, en septiembre. El presidente chino, Xi Jinping sorprendió al mundo al anunciar a la Asamblea General de la ONU que China se ha fijado el objetivo de convertirse en carbono neutral para 2060. Con este anuncio, el mayor emisor de carbono del mundo finalmente cambió su posición de tener una responsabilidad limitada para reducir las emisiones globales como país en desarrollo, para asumir un liderazgo más claro en la lucha contra el cambio climático.
Recordar que China consiguió gran parte de su crecimiento económico, en las dos décadas pasadas, gracias a la masiva instalación de centrales eléctricas a carbón que le proporcionaban energía barata para constituirse en la fábrica del mundo y alcanzar liderazgo global. Los impactos de la contaminación en varias de sus ciudades y la presión mundial por el cambio climático forzaron a una decisión política: el gas natural reemplazará al carbón en el corto a mediano plazo, con las energías renovables y el hidrogeno mucho más adelante. Otro golpe a la demanda de los combustibles fósiles.
Y, finalmente, solo dos meses después, en noviembre, la victoria de los demócratas en EEUU, que acelerará la añorada transición energética mundial hacia combustibles menos contaminantes. La revolución de la energía limpia (green new deal), propuesta por el presidente Biden, se sumará al esfuerzo que tenía algo solitaria a la Unión Europea y a la que se ha sumo China en septiembre.
Voluntad política de los tres grandes poderes globales (también de demanda de energía) se conjugaron en 2020 para un cambio mucho más acelerado de modelo energético global. Sin embargo, no debemos olvidar que los combustibles fósiles aún tienen cerca de un 80% de la matriz energética mundial y que, muy probablemente, en 2050 aún se use abundantemente gas natural y algo de petróleo.
El año 2020 sin duda fue extraño y en lo energético de veras nos sorprendió. Prospero 2021 a todos nuestros lectores.
El autor es exministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latin America
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