La insoslayable responsabilidad del elector
Los ciudadanos de Chuquisaca, La Paz, Pando y Tarija están ante una irrenunciable obligación de ir a votar. Porque los enemigos de la democracia han secuestrado la Justicia y en medio de una “apariencia democrática” se han trepado al poder haciendo de la justicia un instrumento de impunidad.
Bajo la consigna de “los cerebros” de este manoseo aposentado en La Habana, el neocomunismo busca acallar la disidencia y copar a través del “voto camuflado” todos los puestos posibles ante la pasividad e inoperancia de los ciudadanos atemorizados por el MAS.
Resulta inconcebible que nuestros jueces estén convertidos en los ejecutores de la represión, como estamos comprobando con la cacería de brujas que los ciudadanos comprueban cada día en las imágenes de la exmandataria detenida, arrancada de su hogar y conducida al amanecer desde Trinidad a La Paz, a una celda policial, luego a la cárcel
Se está dando una violación flagrante de los derechos humanos de los detenidos y son los jueces el brazo represivo de este exceso de poder, cuando los acusados son claramente las víctimas del odio político, la “insania del MAS” transformado en un monstruo de siete cabezas apocalíptico para el que “nada es imposible”. Algún analista ha dicho “La democracia muere cuando lo judicial está sometido”.
La humanidad globalizada está buscando el “Nuevo orden mundial” con ciudadanos sometidos, totalmente pasivos que aceptan la suprema autoridad de los neocomunistas que gobiernan Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua y que tienen poder congresal en México y Argentina. Nuevo orden que estaría sustentado por el brutal capital socialista de China, Irán, Rusia y otros menores.
Según el libro Illuminati de Robert Howells, se están dando medidas de gobierno que espantan, especialmente en la atención de la pandemia que azota a la humanidad, medidas que son una mezcla de autoritarismo secante y la aplicación de las vacunas como chantaje “o se someten o no tendrán vacuna”, como insinuó Luis Arce a los ciudadanos de Tarija.
Tenemos entonces que, según repetidas denuncias de la incansable periodista y abogada Marianela Montenegro, este poder globalizador está en manos, entre otros, de George Soros, un magnate europeo nacionalizado estadounidense que utiliza a las ONG (en Bolivia se contabilizan varias decenas) que reciben recursos para destruir “la democracia formal”. Soros no tendría reparos en gratificar y subvencionar actividades subversivas ni terroristas con tal de lograr “beneficios a su favor”, en el caso de Bolivia, contratos para explotar riquezas (San Cristóbal) y piedras preciosas o el litio para el potenciamiento de su capital.
Se encuentra en desarrollo la aplicación “de la tecnología perturbadora” que, si bien abre la mente al conocimiento más amplio y actualizado, reduce el poder de los medios y concede al ciudadano la capacidad de obrar según su libre albedrío. Esta es, por tanto, una firme incitación al voto responsable.
El autor es periodista
Columnas de MAURICIO AIRA
















