La muerte violenta es injustificable
Si hubo distorsión periodística o no, en qué cambia el saldo trágico de la muerte del joven campesino en Potosí en el contexto de los enfrentamientos por el rechazo a la Ley 1386. Así haya muerto por la pluma de una paloma o por bronco aspiración, o que los medios de comunicación se hayan dado a la tarea de distorsionar la información. Sesgos más o sesgos menos, la única verdad es su muerte. Los medios no mienten.
¿Qué ha provocado su muerte? Las acciones del gobierno del Movimiento al Socialismo. Eso es también verdad. Que las marchas, los bloqueos, la huelga declarada por los sectores sociales descontentos con el régimen son acciones políticas, también es verdad. Que pretenden desestabilizar la gestión de gobierno, es verdad. Política versus política. No es posible entender a los masistas que califican los movimientos y acciones opositoras como posturas políticas y desestabilizadoras. De hecho, son posiciones políticas. Hay mucha ignorancia. ¿En qué posturas están o andan ellos? ¿En zonas rosa? ¿El gobierno del MAS no es una instancia política? La irracionalidad de pretender imponer una ley cuyo eje central es lo ilícito —término ambiguo, nada claro— por el simple hecho de hacerlo, por capricho, por ser iniciativa del masismo, ¿no es una irrazonable pose política?
La política responde a imaginarios de la más estricta racionalidad, depende de ello la gestión administrativa de los gobiernos, de evitar intenciones desestabilizadoras. Todo movimiento de la civilidad, así sea una marcha de las samaritanas del amor, tiene intenciones políticas si afecta sus intereses.
El MAS es un fracaso político. Sus militantes no entienden de política, no saben. Se escudan en conmiseraciones, en la compasión, en disfraces de impostura de aquellos genuinos campesinos relegados por ellos mismos. Imploran el odio, el racismo, la discriminación como justificación de su retardo político. Son ellos los que destilan odios, racismo, los que practican ilícitos. “Ilícito: Que no está permitido por la ley o no es conforme a la moral”, por sinonimia; indebido, ilegal, ilegítimo, vedado, anticonstitucional, fraudulento, además de las acepciones; falsificado, adulterado, mistificado. “Ilicitud: falta de legalidad o de moralidad”, por sinonimia; injusticia, iniquidad, ilegalidad, arbitrariedad, desafuero, atropello, ley del embudo, ¿de qué clase de ley estamos hablando?
“Contra la legitimación de ganancias ilícitas”, dice la ley que convulsiona a casi todo el país. Ser elegido para las instancias políticas de la Cámara de Diputados o Senadores por resultado de elecciones democráticas es legítimo porque así está establecido en la Ley Electoral, pero es idóneo estar preparado para asumir tales funciones, sino se peca de ilicitud. Es una cuestión moral ser capaz para ser legislador. Lo moral representa un conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas de una comunidad, de una sociedad.
Cada aparición de los masistas en la televisión, en los periódicos, es de locura. No saben lo que dicen. No tienen recursos. Cargan a la derecha su ineptitud política. La ciudadanía, los jóvenes, esperan vigorosos y constructivos debates políticos que enriquezcan las posiciones ideológicas, el conocimiento. No lamentos lastimeros
Los masistas no tienen dignidad política. No construyen las visiones políticas de las que debe alimentarse la ciudadanía. Si no tienen atributos políticos los parlamentarios masistas, son entonces unos estafadores, fraudulentos. Estafan al Estado, a la ciudadanía, están atrapados en ilicitudes. ¿Se atreverían aplicar la 1386 a ellos mismos? La oposición debiera abrir los ojos y darles de beber, a los masistas, de su propia medicina.
El autor es periodista
Columnas de JAIME D’MARE C.



















