Bolivia: ¿recursos o reservas de litio?
El salto tecnológico que atraviesa el mundo en el siglo XXI muestra el incremento de la demanda de insumos energéticos que alimentan la producción de baterías de iones de litio. Esto, a su vez, es la condición para la fabricación de smartphones, automóviles eléctricos, equipos de computación, entre otros.
En el continente asiático, en los últimos años, se han generado condiciones para el aumento de la demanda, además de los costos promedio de carbonato de litio (para productos con alta tecnología), insumo, que incrementó su precio de forma exponencial, llegando a los 70 mil dólares la tonelada.
Según el estudio, el mercado de litio, desarrollo reciente y proyecciones al 2035, del Ministerio de Minería de Chile, las economías más desarrolladas a nivel mundial son “las responsables del incremento unidireccional de la demanda” del carbonato e hidróxido de litio, con énfasis en el primero; por ejemplo, son Asia (62%), la UE (21%) y Norteamérica (14%), regiones continentales plenamente insertas en la producción de tecnología escala mundial y, tienen el control de la ruta del litio.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre el relevamiento de datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), los recursos de litio en el mundo en general están distribuidos e identificados por lo menos en 23 países, pero ¿qué son los recursos de litio? Es la cuantía aproximada en una jurisdicción territorial que contiene depósitos conocidos, no están en proceso de explotación, son caudales potenciales no evaluados o certificados.
En perspectiva regional, América del Sur concentra 56% de estos recursos, ocupando un primer sitial, en especial en Argentina (21,5%), Bolivia (23,7%) y Chile (11,1), participa también Brasil. Sin embargo, respecto a las primeras tiene un porcentaje menor al uno por ciento (0,5%); Centro y Norteamérica son el segundo espacio territorial con recursos de este mineral con el 15,5 por ciento; el continente insular cuenta con 8,2 por ciento de recursos de litio del mundo, ocupando el tercer lugar, por cierto en esta región, el único Estado con recursos conocidos del mineral mencionado es Australia; el cuarto lugar lo ocupa el continente asiático con un 7% de estos recursos a nivel mundial; Europa y África se encuentran en el quinto y sexto lugar respectivamente con porcentaje menores por país.
En cambio, las reservas de litio son diferentes, es decir, es el segmento de los recursos de litio, evaluadas y orientadas a prestar rendimientos económicos, es decir, para la producción, comercialización y puesta en el mercado internacional del citado mineral.
Según la Cepal y la USGS, América del Sur concentra las reservas de litio más cuantiosas del mundo con algunas particularidades.
Bolivia aún no tiene una presencia nítida en términos competitivos en la lista de países con reservas de litio, es decir, sus recursos de litio no están evaluados (certificados) o condiciones en este momento para competir por una parte del mercado del litio; Chile es el país con mayores reservas de litio con 41% de participación en el mundo. Australia tiene la mina de litio (Greenbushes de Albemarle) más importante en la producción de litio del globo. Este país cuenta con los niveles de producción de las reservas de litio más significativas a nivel mundial, con una producción de 55 mil toneladas en la gestión 2021, (época de pandemia del Covid 19), después está Chile con casi la mitad, es decir 26 mil toneladas.
Entonces, Bolivia tiene un primer lugar ficticio en el Triángulo del Litio, sus recursos de los yacimientos de este mineral no están evaluados, tampoco es copartícipe en la producción del carbonato de litio en términos de, por ejemplo, su comercialización a escala regional mucho menos mundial.
El denominado Triángulo del Litio es simplemente una metáfora para referirse a los salares que conforman esta figura geométrica entre tres Estados, y respecto a Bolivia, para nada en cuanto a su efectivo rol económico de la región. En cambio, Chile y Argentina tienen un papel protagónico en la producción de carbonato de litio, que desde los años 80 y 90 respectivamente están en la cadena productiva del litio a nivel internacional.
Bolivia aún no ha logrado despegar de forma eficiente la denominada “industrialización del litio” debido a la débil experiencia en el sector minero de salmuera y aún no encuentra una posición estratégica y geopolítica en la ruta del litio.





















