Estrenando el 2025
Como todos los años, el nuevo que el mundo está estrenando viene con los desafíos y oportunidades, heredados de los anteriores, y, para los bolivianos, una particular carga patriótica puesto que en 2025 celebramos el bicentenario de nuestra independencia.
A escala planetaria, se viven, como nunca antes, cerca de 60 guerras activas de diversa magnitud y la crisis migratoria que afecta a Europa y EEUU. Y todos, sin excepción, afrontamos los efectos del cambio climático que hizo de 2024 el año más caluroso jamás registrado
“Hoy puedo informar oficialmente que acabamos de soportar una década de calor mortal. Los diez años más calurosos jamás registrados se han producido en los últimos diez años, incluido 2024”, decía el Secretario General de la ONU en su mensaje de Año Nuevo
“Esto es el colapso climático, en tiempo real. Debemos salir de este camino hacia la ruina, y no tenemos tiempo que perder”, subrayaba con gravedad.
Una ruina agravada por los incendios forestales que en Bolivia provocaron el mayor desastre medioambiental de su historia, arrasando más de 10 millones de hectáreas.
Ese panorama inquietante no se transformará con el cambio de año, pero esto no significa que los 12 meses de 2025 se asomen, en la percepción ciudadana, con peores perspectivas que los de 2024.
Así, “a pesar de la crisis del costo de vida y los conflictos en todo el mundo, menos personas dicen que (el que terminó hace dos días) fue un año malo”, de acuerdo con la Encuesta de Predicciones Ipsos 2025, un estudio que esa empresa, líder mundial en el rubro, realiza en 33 países y “que analiza las expectativas y predicciones de las personas para el año siguiente”.
En Bolivia, “visualizamos un 2025 mejor que el 2024, con una mayor producción y una contención de precios que van a permitir aplacar la tasa de inflación”, asegura el Ministro de Economía.
Ese incremento de la producción resultaría de la puesta en marcha de una mayoría de las 170 plantas de industrialización que instala el Gobierno, la mayoría de ellas en ciudades intermedias, y que constituirán un desafío de gestión para los municipios donde están ubicadas, y oportunidades de trabajo y negocios para la gente.
Y está también la Planta Siderúrgica de El Mutún que el primer trimestre de este año entra en funcionamiento y producirá barras de acero para la construcción y alambrón, material del que se producen desde clavos hasta tuercas, pasando por tornillos y otros subproductos.
Este año, además, celebramos elecciones generales y 200 años de vida como país, lo que tendría que inspirarnos a actuar y decidir con una perspectiva temporal pensada en las generaciones de futuros ciudadanos, y, especialmente, en la construcción permanente de nuestra democracia.

















