Día del Mar
Mañana es el Día del Mar, una fecha en la que conmemoramos el heroísmo de un puñado de bolivianos, entre los que se destaca Eduardo Abaroa, durante la batalla del Topáter, en 1879, el primer choque armado entre Bolivia y Chile en el inicio de una guerra que perdimos y nos despojó del acceso soberano a las costas del Pacífico.
Como todos los años, desde hace casi un siglo y medio, 147 años, Bolivia reafirma su irrenunciable reivindicación marítima.
Y desde hace poco más de un lustro, de manera inevitable, se renueva en el imaginario colectivo nacional la desazón provocada por la derrota del 1 de octubre de 2018 en la Corte de La Haya, cuando un fallo de ese tribunal liquidó las esperanzas –alimentadas con decidido triunfalismo por el Gobierno de entonces– de que Chile se vea obligado a negociar nuestro acceso al mar.
La conmemoración del Día del Mar, con mayor fuerza desde entonces, impone también una reflexión acerca de la actitud de los Gobiernos nacionales respecto de la reivindicación marítima, siempre grandilocuentes en esta ocasión y a menudo utilizados con fines políticos.
Esa utilización política del tema marítimo ha dejado marcas en nuestra historia: como el “abrazo de Charaña”, de febrero de 1975 entre los dictadores boliviano y chileno: Banzer y Pinochet, y la campaña desplegada por el Gobierno de Evo Morales el último de los cinco años que duró la controversia entre Bolivia y Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Ese aspecto pone de relieve otro más duradero y esencial: la carencia que tiene Bolivia de una política de Estado acerca del tema marítimo y –en un plano más amplio– de sus relaciones con Chile.
Relaciones que, en el análisis de varios analistas de asuntos internacionales, están en una “nueva etapa” caracterizada por un acercamiento pragmático en el que la economía y los problemas migratorios y delincuenciales en la frontera común parecen ser su eje.
Esa apertura en las relaciones entre Santiago y La Paz tendrían que incluir temas de necesario acuerdo como las mejoras para el tratamiento de la carga boliviana en el puerto de Arica y las condiciones para el transporte de mercaderías desde Chile a Bolivia, y viceversa.
Eso, además del tema del mar, acerca del cual seguramente conoceremos los lineamientos de la estrategia de nuestro Gobierno, mañana, cuando el presidente de Bolivia dirija su mensaje por el Día del Mar.
Nuestro derecho al mar "es absolutamente irrenunciable (…) y los caminos que debemos seguir son los del progreso, la integración y el comercio, que nos llevarán a construir el futuro de Bolivia", como dijo el Ministro de la Presidencia al anunciar ese mensaje presidencial.

















