Chancay, la promesa del Pacífico
En un mundo globalizado y competitivo, la infraestructura logística es clave. En este contexto, el Puerto de Chancay, inaugurado en noviembre de 2024 en Perú, se perfila como un nodo estratégico dentro de la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto de China para fortalecer sus conexiones comerciales. Para Bolivia, este puerto representa una oportunidad histórica para diversificar sus exportaciones y reducir costos logísticos.
Bolivia enfrenta una crisis económica multidimensional, con escasez de dólares y combustible, e inflación acumulada del 9,97 % en 2024. La fuerte dependencia de las importaciones ha desequilibrado la balanza de pagos, y el país necesita fortalecer sus exportaciones para generar ingresos sostenibles.
Hasta ahora, Bolivia ha dependido de puertos chilenos, especialmente Arica, donde los costos de almacenamiento ascienden a 0,85 dólares por tonelada, después de los 60 días para exportaciones y de 365 días para las importaciones, mientras que la manipulación de los contenedores puede costar unos 600 dólares por cada dependiendo sus dimensiones, además de otros gastos administrativos y de servicios adicionales, lo que perjudica a la competitividad de los usuarios de los puertos de Chile en los mercados donde desarrollan su actividad.
Aquí es donde Chancay surge como una alternativa atractiva. Ubicado a 70 km de Lima y con una inversión de 3.400 millones de dólares de la empresa china Cosco Shipping, este puerto promete convertirse en un centro logístico de primer nivel. Su capacidad para recibir buques de hasta 24.000 TEU (contenedores de 20 pies) supera ampliamente a la de los puertos chilenos, que solo manejan hasta 14.000 TEU. Además, su conexión directa con China reduce los tiempos de tránsito de 40 a 28 días, generando 7.500 empleos y atrayendo inversiones.
A pesar de su potencial, Chancay no es una solución inmediata. Bolivia debe mejorar su infraestructura vial para garantizar acceso eficiente al puerto. Además, las diferencias ideológicas entre los gobiernos de Bolivia y Perú podrían dificultar las negociaciones comerciales y la cooperación logística. Otro punto clave es la creciente influencia china en la región: si bien la relación comercial con el gigante asiático es beneficiosa, depender en exceso de un solo socio económico podría generar vulnerabilidades a largo plazo.
Chancay representa una alternativa real para Bolivia en un momento crítico. Su ubicación estratégica y sus ventajas logísticas pueden ayudar al país a reducir costos de exportación y fortalecer su presencia en los mercados asiáticos. Aunque, para aprovechar esta oportunidad, Bolivia debe mejorar su infraestructura, establecer acuerdos comerciales sólidos con Perú y diversificar sus socios comerciales.
Superados estos desafíos, Chancay podría convertirse en la clave para que Bolivia reconfigure su comercio exterior y enfrente su crisis económica con una nueva perspectiva.
Columnas de PABLO AGUILAR ACHÁ


















