Basura y desafíos
La gestión adecuada de los residuos sólidos continúa siendo uno de los proyectos pendientes que tiene que afrontar el municipio de Cercado y también sus vecinos del este y del oeste: Quillacollo, Vinto, Sipe Sipe, Tiquipaya, Colcapirhua y Sacaba, para dejar de utilizar botaderos a cielo abierto.
El cambio en la gestión de los residuos sólidos no sólo es un tema de responsabilidad social, sino también una exigencia jurídica impuesta por la Ley 775 de Gestión Integral de Residuos Sólidos.
La normativa exige que “el funcionamiento de los rellenos sanitarios debe realizarse de acuerdo con normas técnicas y ambientales. Una vez agotada la vida útil de los rellenos, estos deben ingresar a procesos de clausura, posclausura y rehabilitación cuando corresponda, con los controles técnicos y ambientales correspondientes realizados por la autoridad competente”.
Sin embargo, la mayoría de los municipios continúa con botaderos a cielo abierto para la disposición final de los residuos y los procesos de industrialización son incipientes.
La generación de residuos sólidos en grandes cantidades es parte del crecimiento de las ciudades y del estilo de vida actual, marcado por el consumismo.
Hasta 2023, la ciudad de Cochabamba generaba 140 mil toneladas de basura por año, un promedio de 383 toneladas al día, pero ahora esos desechos alcanzan a a unas 700 toneladas diarias, según informes, de 2023, de la Contraloría General del Estado, y de la Empresa Municipal de Servicios de Aseo (EMSA).
Quillacollo y Sacaba generan unas 30 toneladas por día. En tanto, los municipios con menos población producen entre 13 mil toneladas al año.
Pese al aumento de sus residuos sólidos, los municipios carecen de una infraestructura adecuada y tampoco cobran una tasa de aseo, sino que subvencionan el recojo de los residuos y la limpieza de las ciudades.
De ahí que el primer paso para avanzar en el manejo sostenible de los detritos es contar con la infraestructura necesaria para su disposición final y efectuar la separación de los tipos de basura, reciclar lo reciclable y reutilizar lo reutilizable.
Al respecto, la normativa señala: “Los sitios para la construcción y operación de infraestructura o instalaciones de tratamiento y disposición final de residuos, se consideran de necesidad y utilidad pública, pudiendo las entidades territoriales autónomas, en el marco de sus competencias, aplicar el régimen legal de expropiaciones conforme a normativa vigente”. En caso de controversia, se pedirá conciliar con la mediación de la Gobernación.
La gestión de residuos sólidos es una responsabilidad compartida. Cada uno de nosotros, desde los ciudadanos hasta las alcaldías y la Gobernación, debemos asumir nuestro papel para construir ciudades más limpias y sostenibles. El destino de la ciudad y las futuras generaciones depende en gran medida de ello.


















