Las trampas de la pobreza
Existen 128 países en el mundo clasificados por el Banco Mundial como países de bajo-mediano-ingreso, también llamados LMIC (por sus siglas en inglés). Muchos de estos países están trabajando continuamente en formas de llevar a su población hacia una buena calidad de vida lo que implica sacar a muchos de la pobreza.
De hecho, este también es el objetivo general de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM): mejorar el marco de desarrollo global con estrategias que al mismo tiempo trabajen la parte social, económica y medioambiental.
Ya no se quiere que los países enfoquen sus esfuerzos sólo en la parte económica; sino, que avancen al futuro con una población con calidad de vida viviendo en un lugar que no tenga vulnerabilidad climática o degradación social, por ejemplo, de salud.
Sin embargo, muchos de estos esfuerzos se dificultan cuando hay poblaciones con niveles de pobreza elevados y los contextos los mantienen en esa posición, esto es llamado “trampas de la pobreza”. Las trampas de pobreza son las interacciones sistémicas continuas y persistentes que se dan para que una comunidad no salga adelante.
Por ejemplo, a) a nivel humano, personas que no tienen acceso a una buena calidad de educación o de salud que los mantiene al margen del desarrollo con bajos sueldos, b) financiero, cuando las personas que tienen ideas de emprendimiento empresarial o innovador no tienen acceso a crédito, c) geográfico, muchos por el hecho de nacer en el área rural o remota ya están condenados a menor acceso a servicios, oportunidades económicas o de salud.
Asimismo, ciertos lugares tienen alta degradación medioambiental o climática (basura, sequias, erosiones), d) institucional, cuando existen gobiernos corruptos o que motivan la exclusión social, previenen la movilidad o la innovación en la población, se condena a la población a relegarse de los avances económicos, sociales o medioambientales.
De acuerdo con el Banco Mundial, existe 9% de la población mundial que vive bajo la línea de pobreza (con ingresos de menos de 3 dólares/día) y un 44% de la población mundial vive con menos de 6,85 dólares/día.
Entonces, los desafíos para superar las trampas de la pobreza son muy grandes. Muchas de estas poblaciones que no las resuelven, deciden salir de sus países en busca de un mejor lugar donde vivir. Ciertamente muchas naciones receptoras no podrán recibir migrantes en grandes cantidades porque llegarán también a su límite geográfico o monetario para sustentar crecimientos poblacionales grandes.
La autora es PhD en economía internacional
Columnas de KATHYA CÓRDOVA POZO


















