Recuperar la tradición del Día de Reyes
Cada 6 de enero se recuerda el Día de Reyes, una tradición que lucha por sobrevivir en un mundo invadido por la tecnología que nos ha alejado de la comunicación personal y afectado por los conflictos y la violencia.
Esta tradición cristiana aún perdura en muchos países y marca el fin de la época navideña.
La celebración del Día de Reyes es tan antigua como la Navidad. Según la creencia cristiana se originó en el relato bíblico del Evangelio de Mateo, cuando unos magos de Oriente, considerados en la antigüedad sacerdotes eruditos, se enteraron del nacimiento de Jesús de Nazaret y emprendieron un viaje, guiados por la estrella de Belén, para conocer al denominado Mesías del mundo.
Los tres reyes magos: Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron un largo camino y cuando encontraron a Jesús en un humilde pesebre le entregaron sus mejores regalos: oro, incienso y mirra.
Esta festividad conmemora la Epifanía, que se celebra cada 6 de enero para representar la manifestación de Jesús al mundo.
La tradición se centra en la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús y se interpreta como “aparición” o “revelación” y marca el fin del periodo navideño.
El Día de Reyes se celebra principalmente en Europa en países como España. También, en Latinoamérica, en México, Argentina, Colombia, Venezuela y Puerto Rico.
En Bolivia la tradición está muy arraigada y las familias tienen la costumbre de llevar las imágenes del Niño Jesús a los templos. El 6 de enero, las iglesias se llenan de una diversidad de replicas en miniatura, pequeñas, medianas y grandes.
Cada una tiene su propia historia y las personas están convencidas de que el niño bendecido ayudará a las familias a enfrentar los desafíos de la vida y el mundo.
A diferencia de otros lugares, en Bolivia no es común que el Día Reyes se entreguen regalos y se realicen cabalgatas y regalen dulces; más bien, es una tradición enfocada en fortalecer la fe.
Recuperar el Día de Reyes implica recordar que la humanidad es todavía capaz de creer en lo que no se ve, una habilidad que hace falta en un mundo atravesado por la violencia, las guerras y nuevos peligros.
Además, nos recuerda ese viaje que emprendieron los Reyes Magos hacia un destino incierto, pero, en contrapartida, aferrados a su fe. Hoy en día cuánta falta hace muchas veces tener esa determinación para enfrentar los aspectos ingratos de la vida.
El ejemplo de los reyes que fueron al encuentro con Jesús es también una invitación a mirar a alrededor y practicar la solidaridad y la empatía con las personas más vulnerables sin limitarnos a una fecha en el calendario.
Más allá de la época navideña es importante que las instituciones y autoridades abran espacios para apoyar y cobijar a las grupos más necesitados.

















