¿Qué pasó con la gasolina?
“Antes hacíamos filas en los surtidores, ahora hacemos filas en los talleres”, con esa afirmación una motociclista que hace entregas a domicilio en Santa Cruz resumió la situación que enfrentaron y enfrentan muchos conductores, especialmente en la ciudad capital de ese departamento.
Las filas para comprar combustibles fueron comunes, y cada vez más largas y duraderas en los últimos dos años de la administración de Luis Arce, con todas las consecuencias de esa crisis a la que el nuevo Gobierno puso fin cancelando la subvención, lo que puso fin a las filas en los surtidores.
Ahora hay filas de vehículos con problemas mecánicos resultantes de la mala calidad de la gasolina que utilizaron.
En Bolivia, el transporte no es solo una actividad que genera fuentes de empleo, es fundamental para todas la otras que mueven la economía.
Al comenzar este mes, cuando la economía daba sus primeras señales de estabilización y la población asumió los costos del fin de la subvención aparecieron las denuncias de desperfectos en motorizados por la gasolina de mala calidad.
Los choferes de La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz denuncian graves daños mecánicos en sus vehículos por la gasolina en mal estado presuntamente por residuos que quedaron en los tanques de almacenamiento desde la pasada gestión gubernamental.
Los conductores denuncian que las reparaciones tienen un costo elevado que van de los Bs 350 por semana hasta los 12.000. Según el dirigente del transporte Lucio Gómez sólo en la ciudad de Santa Cruz hay dos mil motos paralizadas por daños en sus motores.
Aunque varias ciudades han protestado por los daños, el problema se focaliza en Santa Cruz, donde los mototaxistas llegaron a bloquear, en Montero, la carretera que une ese departamento con Cochabamba.
La situación exige que el Gobierno y las instancias correspondientes, como la Fiscalía, inicien una investigación de fondo sobre lo que ocurre, sobre todo, porque los afectados piden la reparación de daños y porque es imperioso saber qué ocurrió y dónde.
Es imprescindible porque este problema estropea los efectos positivos de las medidas gubernamentales que acabaron con la escasez de combustibles:
Primero, pusieron freno al desvío de estos al contrabando de exportación alentado por el precio muy inferior que se pagaba en Bolivia respecto de de su costo en países vecinos.
Y el fin de la subvención cerró esa herida por la que se desangraba la economía boliviana pues el Estado gastaba más de 2.000 millones de dólares al año importando combustibles para venderlo a un precio bajo.
El efecto positivo de esa medidas es innegable e incluye la reducción drástica del déficit fiscal que, por primera vez en muchos años tuvo un superávit de Bs 2.300 millones.
Todo eso está riesgo, mientras no se determine con claridad cómo y por qué se distribuyó gasolina de mala calidad.
















