Carnaval de Oruro, en la dirección correcta
El Carnaval de Oruro, declarado por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, no sólo es un motor económico, una tradición y una exhibición de danzas folclóricas; sino una expresión de la identidad cultural de los bolivianos, que nos representa ante el mundo
Sin embargo, en los últimos años su organización se vio empañada por el alza de los precios de las graderías, hoteles, pasajes, alimentación, además del desorden que impera en esa ciudad los días del carnaval.
Las denuncias y reclamos que se hicieron sobre los cobros que se pretendían aplicar incluso a los periodistas que cubren el evento para transmitirlo a los miles de bolivianos que no pueden llegar hasta Oruro y al mundo entero hicieron que se reviertan decisiones como los pagos para la prensa.
También se determinó regular el precio de los espacios para el público ante las quejas de que se pretendía vender hasta en Bs 2.000 un asiento en una gradería haciendo inaccesible el ingreso a esta actividad para la gran mayoría de la población y hasta los turistas que vienen a apreciar el majestuoso Carnaval de Oruro.
La Alcaldía de Oruro aprobó esta semana una normativa que establece un límite máximo de Bs 900 para los asientos en graderías durante la Entrada del Carnaval, especialmente en sectores centrales como la plaza principal.
Con esta medida se busca evitar la especulación y garantizar el acceso equitativo del público a la tradicional entrada folclórica.
“Nuestro tope está por 900 bolivianos. Cualquier excedente será sancionado y los responsables podrían perder su derecho preferente para organizar graderías la próxima gestión”, advirtió el alcalde de esa ciudad.
Son señales de que la organización va en la dirección correcta. El control de los cobros no sólo es una medida administrativa de la alcaldía orureña; sino una decisión política y estratégica para promocionar la entrada en devoción de la Virgen del Socavón y también la cultura boliviana.
Las mejoras en la organización demuestran que se ha comprendido que el turismo es una fuente de divisas para el país y que los visitantes internos y externos no sólo llegan a apreciar las danzas; sino, que también esperan un buen trato y equilibrio en los cobros por bienes y servicios.
El éxito de las medidas que se han asumido dependerá del control que también se puedan realizar para que no existan excesos que opaquen la organización.
El sábado 14 de febrero, la Diablada y otras danzas volverán a brillar con más fuerza y serán parte del motor económico que necesita Bolivia para superar su crisis.
Se estima que en todo el país y durante toda la época de Carnaval se generar más de $us 500 millones de dólares.
El Carnaval 2026 además es parte de la “Marca País” que busca potenciar el turismo para atraer inversiones en toda una cadena como la hotelería, gastronomía y artesanía.


















