Bolivia en el mundo
La participación de Bolivia en la Cumbre “Escudo de las Américas”, el pasado 7 de marzo, es un episodio destacado del nuevo enfoque de nuestras relaciones internacionales.
El sábado recién pasado, Rodrigo Paz, presidente del país, estuvo junto a 11 líderes políticos latinoamericanos y el presidente de EEUU, Donald Trump, reunidos para abordar principalmente asuntos de seguridad.
Los países que participaron en la cumbre: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago, conforman en la actualidad un bloque renovado afín a las políticas de EEUU.
En el caso de Bolivia se trata, sobre todo, de un retorno a los espacios que EEUU propicia con los países latinoamericanos después de un alejamiento durante los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Así Bolivia y EEUU comienzan a escribir una nueva historia de cooperación después de 17 años.
La ruptura se dio en 2008 luego de la expulsión del embajador estadounidense en La Paz y de la agencia antidrogas de EEUU (DEA), lo llevó a que el país enfrente solo la lucha contra el narcotráfico, con complicaciones como la falta de información estratégica para combatirlo.
En noviembre de 2025, Bolivia puso fin a 20 años de hegemonía del MAS y dio inició a una nueva era política. Paz dejó claro, desde su posesión presidencial, que su gobierno practicará una política de relaciones internacionales pragmática y de apertura.
“Bolivia para el mundo y el mundo para Bolivia: un compromiso firme por retomar relaciones estratégicas con la verdad como bandera”, como lo recordó el presidente el domingo en un conversatorio en la Universidad Internacional de Florida.
La cumbre finalizó con buenas señales para Bolivia por la alusión de Trump a nuestro país, al referirse a la grandeza de su gente. Calificó al país como “great people” (gente excelente).
“EEUU es parte de nuestro continente, estamos generando una alianza no solo con los americanos, sino con todas las naciones, es un paquete completo, y Bolivia va a ganar mucho en todo esto”, afirmó Rodrigo Paz.
Los presidentes tienen en sus manos el gran desafío de que la relación de Bolivia y EEUU no se enfoque únicamente en los temas de narcotráfico, inseguridad, migración y violencia; sino, que transcienda más allá de los aspectos negativos que ambos países enfrentan, con diferentes matices, y así lograr beneficios reales para su población.
No se trata únicamente de instalar un escudo contra los flagelos de la humanidad; sino, de una estructura que pueda generar lazos sólidos de cooperación en los ámbitos del desarrollo humano, la economía, la cultura, la educación, la ciencia y el turismo.
La población tiene muchas expectativas sobre el Gobierno de Paz y particularmente con el desarrollo económico y rechaza cualquier sometimiento a las potencias. Por ello es importante no encasillar las relaciones con EEUU en el narcotráfico.
















