La caída de un narco
La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, en el barrio Las Palmas de Santa Cruz el 13 de marzo, puso fin a una búsqueda de dos años y siete meses de uno de los criminales más peligrosos de Sudamérica cuyo nombre saltó a los medios por la operación “Ultranza”, el mayor despliegue contra el crimen organizado y lavado de dinero, ejecutado en 2022 desde Paraguay.
El movimiento que impactó a las estructuras criminales derivó en el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci. La justicia paraguaya vinculó desde entonces a Marset con el crimen e intensificó su captura, lo que lo obligó a huir a Dubai, donde estaba detenido por usar una documentación falsa que obtuvo en Paraguay y provocó un escándalo político que desnudó su nivel de penetración en ese país.
Se estima que, desde entonces, Marset se refugió en Bolivia donde intentó llevar una vida aparentemente normal junto a su familia y tomando contacto con clubes de fútbol, donde incluso jugaba.
Sin embargo, en julio de 2023 salió huyendo de su residencia y presuntamente se trasladaba por diferentes lugares para evitar ser detenido hasta que finalmente fue capturado en un barrio residencial de la capital cruceña.
¿Quién es Sebastián Marset? Es un peligroso narcotraficante uruguayo buscado por Estados Unidos por el envío de cocaína a ese país y otros, al punto que la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ofreció una recompensa de dos millones de dólares.
Estaba buscado por la justicia boliviana desde 2023 cuando escapó de un operativo policial que identificó su domicilio, donde vivía junto a su familia mimetizado como empresario y deportista.
A partir de entonces se negó que continuaba en el país a pesar de señalamientos de su testaferro conocido como “El Colla”, quien denunció que Marset intentó secuestrar a sus familiares.
A ello se suma que la pasada semana, las autoridades paraguayas alertaron de la presencia de Marset en Bolivia y de inmediato sus pares en Bolivia indicaron que no tenían información oficial al respecto. El tiempo y lo ocurrido el viernes en Santa Cruz demuestran que ya estaba en marcha el plan de la Policía Boliviana para capturar al narco uruguayo.
La detención de Marset es una buena noticia para Bolivia porque demuestra que Marset no logró penetrar en las estructuras políticas que están en función de gobierno. Aunque sí otros niveles que le brindaron protección durante más de dos años.
Su captura debe servir para reflexionar sobre por qué Bolivia es vista como un refugio de grandes narcos, qué condiciones favorables hallan para esconderse en el país y qué transformaciones se deben hacer para enfrentar el flagelo del narcotráfico.
Como afirmó el presidente Rodrigo Paz la caída Marset puede marcar un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico y no será un hecho aislado. Su anuncio es esencial para que nunca más un narco haga de Bolivia su base de operaciones.



















