Por rebrote, prevén vender hasta 1,5 MM de litros de alcohol por mes
Debido a la pandemia del coronavirus, la venta de alcohol desinfectante se incrementó en gran medida para las industrias cañeras. En la época más alta de contagios, lograron vender hasta 1,5 millones de litros por mes. Ante el rebrote de la enfermedad, la demanda este producto nuevamente se disparó y los productores prevén vender la misma cantidad.
Las industrias Unagro y Guabrirá comercializaron —entre ambas— más de 15 millones de litros de alcohol en el mercado nacional en 2020.
“El crecimiento en la venta fue increíble, hemos vendido hasta 1,5 millones de litros al mes, fueron dos meses que tuvimos esa venta. Hubo mucha especulación, como Guabirá en dos semanas hemos sacado el alcohol de litro a 8,50 bolivianos, eso hizo que se dispare la venta de nuestro alcohol”, dijo el presidente de la Unión de Cañeros Guabirá, Alcides Córdova.
Guabirá logró producir en 2020 al menos 95 millones de litros de alcohol, de esa cantidad, 7 millones fue alcohol de 70 por ciento que se vendió en el mercado nacional. Para este año, la industria tiene la meta de moler cerca de 3 millones de toneladas de caña y producir más de 130 millones de litros de alcohol.
El gerente de Unagro, Marcelo Fraija, indicó que la pandemia activó la venta de alcohol al 70 por ciento, pero redujo considerablemente el uso del etanol como aditivo que es demandado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para la mezcla con gasolina.
Fraija dijo que la capacidad de producción de alcohol en Unagro es lo suficientemente grande para cubrir la demanda nacional y queda excedente para exportar.
Detalló que en 2020 la producción de alcohol fue de 39 millones de litros, de los cuales 22 millones fueron para etanol para mezcla como aditivo con gasolina y 17 millones para alcohol potable.
En 2019, Unagro produjo 32 millones de litros de alcohol. De esa cantidad, 24 millones era etanol para mezcla como aditivo en la gasolina y sólo 8 millones para alcohol de 90 y 70 por ciento.
Para este año, la industria prevé producir 60 millones de litros de alcohol, de los cuales 45 millones serán destinados a la producción de etanol y 15 millones para la elaboración de alcohol potable para el consumo nacional; el resto será destinado para la exportación.
Entre 2019 y 2020, los ingenios azucareros tenían previsto vender a YPFB 105 millones de litros de alcohol anhidro, pero la estatal petrolera sólo se compró 36 millones. Fraija indicó que la demanda de estos meses se está incrementando.
Producción
Según datos del informe de evaluación de la zafra azucarera, de los 4,4 millones de toneladas de caña cosechadas hasta el 31 de agosto de 2020 por los cinco ingenios azucareros de Santa Cruz, se destinaron 3,1 millones a la producción de azúcar (70%) y 1,3 millones a la de alcohol (30%).
La zafra debió empezar en mayo, pero arrancó plenamente la segunda semana de junio con un récord de 164.416 hectáreas de caña sembradas. La Covid-19, las intensas lluvias y mal estado de los caminos fueron la causa del retraso.
Exportación
Entre enero y noviembre de 2020, la exportación de alcohol etílico se incrementó en 14 por ciento en valor y 1 por ciento en volumen, en comparación al mismo periodo de 2019.
El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, indicó que las cifras demuestran que hubo mejora de los precios, lo que puede atribuirse a la mayor demanda del producto causado por la pandemia de coronavirus.
Entre enero y noviembre de 2020 se exportó 99 millones de litros de alcohol etílico por un valor de 63,4 millones de dólares. En cambio, en el mismo periodo de 2019 se exportaron 98 millones de litros por un valor de 56 millones de dólares, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) procesados por el IBCE.
Rodríguez indicó que se trata de una recuperación de niveles de exportación, debido a que en gestiones pasadas se importaba por encima de los 100 millones de litros.
Importación afecta a los productores locales de artículos de bioseguridad
Por la pandemia de coronavirus en el país, los pequeños productores tuvieron que dedicarse a la elaboración de barbijos, cofias y mamelucos, para subsistir a la crisis económica; sin embargo, actualmente esa actividad es afectada por el ingreso de productos importados.
En el inicio de la pandemia, había una importante demanda de estos implementos de seguridad y, al no encontrarse en el mercado, se empezó a producirlo en el país. No obstante, la llegada de los productos importados afecta a los productores locales, informó la presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía Productiva de Cochabamba (Cadepia), Luz Mary Zelaya.
“Ya no es un buen negocio porque se ha comenzado a importar a un precio mucho más barato que el de la producción local”, dijo.
Un barbijo importado cuesta 1 o 2 bolivianos, pero el nacional tiene un precio mínimo de 5 bolivianos, indicó el presidente de la Confederación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas, Néstor Conde.
Detalló que, debido a esa situación, muchos pequeños productores buscan cerrar su matrícula y dedicarse al comercio.
De las 300 familias de pequeños productores que hay en La Paz, el 70 por ciento tuvo que cambiar de rubro. “Los artesanos, sastres, sector cueros casi en su totalidad se han dedicado a fabricar barbijos”, agregó.



























