La Covid trajo cambios irreversibles en la salud, la educación y el trabajo
El 10 de marzo de 2020 se confirmaron los primeros dos casos de Covid-19 en Bolivia y, 12 días después, el 22 de marzo, el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez decretó una cuarentena rígida que dio un giro a la vida cotidiana de los bolivianos. Transcurrieron ya tres años de ese entonces y muchos profesionales consideran que no todo fue desesperación, muerte y dolor; sino también que la pandemia trajo mayor atención al sistema de salud, la digitalización y las nuevas formas laborales.
Para Yercin Mamani Ortiz, quien tiene una especialidad en Epidemiología y Salud Pública, y lideró la lucha contra el coronavirus en Cochabamba, la tercera región más afectada de Bolivia, no todo lo sucedido fue malo.
“Lo positivo es que durante dos años se ha invertido en salud. Si bien no fue suficiente, debemos resaltar que muchos de los hospitales fueron equipados y se implementaron nuevos (nosocomios). Se generaron contratos nuevos, aunque éstos fueran temporales”, dijo el experto.
Asimismo, aseveró Mamani, se visibilizó la importancia del cuidado de la salud, del autocuidado por parte de la población y lo necesarias que son las vacunas para la prevención de enfermedades.
Señaló también que se debe seguir fortaleciendo el sistema de salud con la incorporación de más profesionales. “Cochabamba tiene un déficit de 4.640 ítems que hasta el momento no han sido subsanados”, añadió.
Por otra parte, sostuvo que no se debe bajar la guardia debido a que no existe aún una cura definitiva ni una vacuna 100 por ciento infalible para la Covid-19.
“No podemos decir que se ha eliminado la enfermedad, debido a que siguen apareciendo nuevas subvariantes y, al momento, existen dos olas en cada país que coinciden con las temporadas de invierno y verano. Por ese motivo, es importante continuar con el proceso de inmunización”, explicó.
Dijo que, a la fecha, existen más de 200 subvariantes, de las cuales sólo 10 han sido de preocupación, mientras los restantes han ido disminuyendo su severidad.
En tanto, la médica psiquiatra y psicoterapeuta Elizabeth Patiño Durán indicó que, a nivel de la población, lo que quedó de la pandemia fue el pánico y los trastornos obsesivos compulsivos.
“La gente sigue teniendo miedo, no en la misma cantidad que en 2020 y 2021, pero las lecciones aprendidas son muchas. Ahí está la capacidad del ser humano de sobreponerse a la adversidad. Por otro lado, la pandemia nos ha enseñado la importancia de la salud mental”, explicó Patiño y recordó que durante el tiempo de pandemia atendió a médicos que estuvieron en primera línea.
Las relaciones familiares también tuvieron un impulso durante la pandemia, pues las personas pasaron mucho tiempo juntas en la cuarentena y también en las restricciones sanitarias.
Asimismo, la pandemia obligó a las familias a adquirir conocimientos sobre una diversidad de temas de salud, tecnología y educación.
Hasta el 10 de marzo, Bolivia registró más de 1.194.300 casos de Covid-19 y 22.366 fallecidos.
Se mostró lo malo del ser humano
La llegada de la pandemia también permitió mostrar lo malo del ser humano y reflexionar sobre ello. Muchos profesionales en salud recuerdan haber sido estigmatizados, al igual que los primeros pacientes.
“Se visibilizó la falta de respeto hacia los profesionales del área salud y las personas enfermas. En la primera ola, muchos ciudadanos han sido estigmatizadas socialmente y eso es lo más negativo que puede tener nuestra población”, recordó Yercin Mamani.
En tanto, la psiquiatra Elizabeth Patiño sostuvo que, a raíz del comportamiento de la sociedad y otros aspectos, muchos profesionales médicos sufrieron una avalancha de cuadros depresivos, trastornos de ansiedad en sus diferentes formas, crisis de pánico y el síndrome de agotamiento laboral.
“Al margen de los trastornos fóbicos y trastornos obsesivos compulsivos, se ha tenido el crecimiento de la violencia a nivel intrafamiliar”, añadió, quien aseguró que atendió casos a través del teletrabajo.
La digitalización avanzó 10 años con la pandemia
Aún no acabó la pandemia de Covid-19, pero en los primeros meses de su llegada hizo que la digitalización avance de manera acelerada. Según expertos, 10 años se comprimieron en tres.
Marcelo Durán, consultor en tecnología, dijo que la salud, la educación, el trabajo y el entretenimiento se han concentrado en lo digital y ya no se puede volver atrás.
“(Si bien se volvió a clases presenciales), se va a seguir usando el Classroom, Zoom u otras plataformas para seguir aprendiendo. En salud, muchos médicos les dicen a sus pacientes que les pueden atender por Zoom, Meet o WhatsApp, y en el tema laboral, las empresas se han adaptado al teletrabajo. El avance más significativo está en la digitalización de la banca, las instituciones y negocios que tuvieron que incorporar el cobro y pago por QR”, explicó.
Pero también señaló que existen brechas digitales, que están relacionados a diferentes factores, que limitan el acceso a internet o a un dispositivo tecnológico. “Puede que mucha gente no tenga la tecnología, como tampoco tenga la habilidad para manejarla. En esa brecha debemos trabajar, es una tarea pendiente, sobre todo en adultos mayores”, añadió.
Durán señaló que ya no se puede hablar de volver a la normalidad, sino de adaptarse a los nuevos escenarios. “Hoy en día , uno debe aprender cada día, debe apuntar al autoaprendizaje”, concluyó.

























