Messi y su obsesión
Foxborough
Lionel Messi puede pulverizar cuanto récord se le ponga en el camino, pero su obsesión, su verdadero objetivo, es levantar la Copa América Centenario el 26 de junio y acabar con la sequía de 23 años de la Albiceleste.
Messi tuvo una de sus mejores noches con la Albiceleste el sábado en Foxborough (noreste) en la goleada por 4-1 ante Venezuela, que le dio el pase a semifinales y además por su logro personal al alcanzar al legendario Gabriel Batistuta como goleador histórico de Argentina con 54 tantos.
“Lo empaté, no lo quebré, pero estar junto a Gabriel Batistuta como máximo goleador de la selección, con todo lo que eso significa, para mi es un verdadero orgullo”, confesó Messi, pero... “Mi cabeza está en conseguir esa Copa que tanto deseamos”.
El mejor jugador del mundo lidera una generación de grandes futbolistas integrada por Sergio Agüero (Manchester City), Ángel Di María (Paris St. Germain), Javier Mascherano (Barcelona) y Gonzalo Higuain (Nápoles), que perdió dos finales consecutivas en menos de un año, el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América Chile 2015.
El capitán argentino vio el vaso medio lleno, rescatando haber llegado a esas instancias. “A veces no se habla tanto de lo que ha hecho este grupo, la gente se queda con el ganar o no ganar, no es fácil meter dos finales seguidas, y ahora estar nuevamente en una semifinal de Copa América tiene mucho mérito lo que hace y ha hecho este grupo”, dijo Messi.
Los exigentes simpatizantes argentinos hace 23 años que esperan levantar una copa con su selección y otras varias veces se han quedado con las ganas.
Argentina también perdió las finales de la Copa América en Perú 2004 y en Venezuela 2007, en ambos casos ante su archirrival Brasil, que también lo venció en la Copa Confederaciones de 2005.
Entre 2004 y 2015, la Albiceleste, que llega como favorita a casi todos los torneos, jugó en total cinco finales (tres de Copa América, una de Confederaciones y una de un Mundial) y las perdió todas. Esas derrotas están clavadas como una daga.
El equipo que dirige Gerardo Martino está muy bien enfocado en esta Copa América: ganó sus cuatro partidos con solidez, con una cosecha de 14 goles y apenas dos en contra. Su defensa meses atrás no daba garantías y fue durante mucho tiempo el talón de Aquiles argentino, pero ahora parece bien plantada y segura, resguardando el potente poder fuego de su ofensiva que puede causar severos daños al rival.
“Antes de que empiece (la Copa) ya nos planteamos un objetivo que es ser campeón, ya ni siquiera alcanza con llegar a la final. Llegar a la final y perder ya no sirve”, dijo el experimentado Javier Mascherano, compañero de Messi en el Barcelona.
Messi, el jugador que hace la diferencia, está enfocado, se lo nota participativo, con ganas, como un pocas veces se lo vio con la casaca albiceleste.
Y todo vale para levantar la Copa el 26 de junio en el MetLife Stadium de East Rutherford, frente a Nueva York, hasta dejarse crecer la barba como cábala.
Por ahora le está resultando.
























