Burton llegó a su última morada
Santa Cruz |
Los restos del jugador de Oriente Petrolero Paúl Burton fueron enterrados, ayer, en el cementerio de Huacaraje, municipio de Beni, donde nació. Las lágrimas, los pedidos de justicia y la desolación fueron inevitables en el último adiós del futbolista. Su pueblo guardará seis días de duelo e izará las banderas nacionales a media asta con un crespón negro.
Ahora descansa en paz, después de luchar por su vida durante 20 días y ser velado dos.
Sus padres, sus hermanos y su esposa lo acompañaron hasta su última morada en medio del llanto y dolor de todo su pueblo, que desde el primer minuto que se enteraron de que su vida estaba en riesgo se manifestaron con apoyo. Banda, duelo municipal, caravana y redoble de la campana de la iglesia cortejaron este momento.
Su madre, Leli Salvatierra, fue la más afectada por su partida. No se cansó de luchar por la vida de su hijo y al final no podía creer lo que pasó. En el segundo día de su velorio, en Beni, no dejó de llorar ni de pedir que "le devuelvan a su hijo". Sus familiares la ayudan para que vaya aceptando que su pequeño fue fichado por el más grande de los entrenadores, Dios.
Paúl murió el domingo 11 de diciembre de 2016 a las 4:22, tras padecer 20 días en terapia intensiva. El deportista ingresó a la clínica Incor el 22 de noviembre para ser intervenido por una hernia de disco, pero tuvo severas complicaciones e ingresó a quirófano tres veces más. El martes 6 de diciembre fue diagnosticado con muerte cerebral y días después falleció. La familia pide justicia, ya que asegura que sufrió de mala praxis.


























