Javier Marías, un autor inconfundible
Javier Marías Franco fue uno de los pocos escritores que combinó los elogios de la crítica con un éxito de ventas: vendió unos ocho millones de ejemplares de sus 14 novelas, cuatro libros de cuentos y decenas de colecciones de ensayos. Sus libros se tradujeron a 46 idiomas; su novela de 1992 “Corazón tan blanco” —que se publicó en inglés en 1995— vendió 1,3 millones de ejemplares solo en Alemania.
Marías ocupó una posición de prestigio en la cultura española que sería casi inconcebible para un autor estadounidense. Sus novelas eran recibidas como si fueran películas de verano, obtuvo prácticamente todos los premios disponibles para un escritor en español y se le consideraba regularmente como favorito para ganar el Premio Nobel de Literatura, uno de los pocos galardones que no recibió. La mayoría de los críticos lo consideran el mejor escritor español contemporáneo; algunos dijeron que el mejor desde Miguel de Cervantes.
Fue más que un novelista famoso. Marías escribía una columna semanal muy leída en El País, el periódico más importante de España, en la que exponía sus opiniones sobre todo tipo de temas, desde los carriles para bicicletas (que odiaba) hasta el gobierno español (que también detestaba, independientemente del partido en el poder).
Cultivó una imagen pública de cascarrabias, pero en persona era generoso e ingenioso, invitando a los entrevistadores a largas conversaciones en su estudio poco iluminado, con los dedos apretando un cigarrillo siempre presente.
Marías escribía con un estilo discursivo en bucle, que los críticos comparaban a menudo con el de Henry James o Laurence Sterne, cuyo epigrama “Progreso mientras divago” Marías tomó como lema personal.
Conocía muy bien a Sterne: a los 25 años tradujo al español la famosa y difícil novela del escritor irlandés “Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy” (1759), una de las varias obras británicas y estadounidenses que tradujo a su lengua materna.
Aunque realizó la mayor parte de su trabajo de traducción cuando era un veinteañero, Marías hizo del personaje del traductor —y de la idea de la traducción, en todas sus acepciones— un tema central en su obra. Cantantes de ópera, directores, espías: en su ficción todos ellos se enfrentan a la tensión entre la urgencia de conocer y la dificultad de comprender.
Sus novelas nunca fueron abiertamente políticas, pero trataron muchos de los temas que han ocupado a la sociedad española desde la caída del régimen fascista del país en los años setenta: la traición, la memoria, la ambivalencia moral y el peso inesperado del pasado.
En “Corazón tan blanco”, por ejemplo, los personajes Juan y su esposa, Luisa, exploran el pasado oculto del padre de él, incluidos sus varios matrimonios fallidos. “Los enamoramientos” (2011; publicado en inglés en 2013) sigue a una mujer arrastrada a un misterio sobre un asesinato.
A menudo, Marías ha tratado estos temas a través de tramas extraídas de la ficción, especialmente de los thrillers de espías y los misterios de asesinatos. Su novela en tres partes “Tu rostro mañana” (2002-2007; publicada en inglés entre 2005 y 2009) sigue a un traductor español que es reclutado por la inteligencia británica.
“Contar es casi siempre un regalo”, escribe Marías en el primer volumen de la obra, “incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona”.
Aunque fue un acérrimo opositor a Francisco Franco, el dictador que dirigió España entre 1939 y su muerte, en 1975, Marías fue en contra de los instintos de muchos de sus compañeros liberales al mantenerse escéptico, incluso crítico, con el impulso público de insistir en el recuerdo de la época fascista.
Javier Marías Franco nació el 20 de septiembre de 1951 en Madrid, hijo de Julián Marías, filósofo, y de la escritora Dolores Franco.























