La soberanía alimentaria y la biotecnología
Los alimentos han perdido competitividad y los países vecinos están produciendo a precios más bajos. Todo indica que es tiempo de enfrentar en forma integral el tema de la seguridad alimentaria.
Si bien el Gobierno asegura que el país es autosuficiente en la producción de alimentos, excepto en el trigo, las cifras publicadas por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), sobre los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), revelan que Bolivia es deficitaria en producción de papa, maíz, arroz, cebolla y una gran variedad de frutas, sólo para nombrar algunos productos de la canasta familiar.
Según el IBCE, entre enero y agosto de 2016, el Estado compró más de un centenar de alimentos a países vecinos y a precios más bajos. Muchos de estos alimentos se producen en el país, pero no en las cantidades suficientes para abastecer la demanda interna, con el aditamento de que este año sufriremos los efectos la sequía.
Hasta la fecha, alrededor de 131 municipios se ha declarado en emergencia por la sequía, probablemente la peor en 25 años, lo que sin duda afectará en forma peligrosa la inversión agropecuaria en el país.
Pruebas al canto, a mediados de agosto, los productores de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) se declararon en emergencia porque el clima afectó a más de 500 mil hectáreas, lo que incidió en una disminución en la producción de 660 mil toneladas en los distintos cultivos como maíz, sorgo, trigo y girasol. Este sector estima una pérdida superior a los 180 millones de dólares.
A su vez, los campesinos de varias regiones del país advirtieron que habrá escasez de alimentos por la falta de agua.
Adicionalmente, es preocupante que, por problemas burocráticos, las disposiciones de emergencia que el Gobierno promulgó para respaldar al sector (12 decretos supremos) no pueden ser plenamente ejecutadas.
En ese contexto y pese a la vigencia de una retórica oficial más bien triunfalista, se comprende que haya decrecido el aporte de los diferentes sectores agropecuarios a la seguridad alimentaria
Esa realidad exige acordar entre el Estado y los sectores productivos políticas públicas de mediano y largo alcance para apoyarlos en forma transparente, a través de mecanismos expeditos y por determinado plazo tiempo. Es en esa tarea, sin duda, fundamental identificar el acceso a mercados locales y regionales, tipos de crédito, tecnologías apropiadas, recursos naturales en el contexto del cambio climático, fortalecimiento organizacional y el papel de mujeres y jóvenes.
En ese contexto, todo indica que ha llegado el tiempo de abordar seriamente el complejo tema de la biotecnología —un instrumento para producir más y mejores alimentos— para ser más competitivos, garantizar el abastecimiento con abundante oferta y precios accesibles, velando por la salud poblacional y el respeto al medio ambiente.
Sólo de esa manera integral el país podrá alcanzar con mayores posibilidades de éxito la seguridad alimentaria e, incluso, recuperar la capacidad exportadora en determinados productos.





















