La oposición en la otra Bolivia
Es altamente probable que estemos de acuerdo en que la historia es importante no sólo porque merece la pena revisarla sino porque al parecer los fantasmas actitudinales del pasado nos visitan de cuando en cuando.
Comenzaré desempolvando un pasaje que relata la etapa del expresidente Belzu. Don A. Sanjinés describe de la oposición política contra el Tata como “los políticos opositores se desdeñaban mutuamente, y encerrados dentro de un círculo de pasiones y de vanidades, no acertaban a ver los horizontes que ensanchan la visión de la patria (…) todos se creían superiores a los demás. Cada político se consideraba el más honesto, el más hábil, el de más méritos o virtudes de los demás y la patria sucumbía por tantos patriotas que la amaban”.
Seguiría con el relato anterior pero entonces esta columna les podría parecer ajena y lejana a lo que hoy vivimos desde los años de Belzu. Esa radiografía de las oposiciones políticas del ayer me vino como si ese fantasma nos volviera a visitar. Para mí, el ejemplo de esa reaparición viene precedida por la idea oficialista de que la oposición no tiene propuesta que ofrecer al país que creo no es tan así.
Recordarán el problema de racionamiento de agua que afecta localmente a La Paz. Más allá del clamor “ciudadano” que busca respuestas inmediatas, emergió la propuesta del expresidente Mesa que la resumió en cinco puntos de los que destaco la idea de que Gobiernos en distintos niveles de administración se dediquen a construir un gran pacto social para encarar este tipo de temas.
Podrán estar de acuerdo o no con la propuesta del expresidente Mesa, pero al final hay que reconocer que es eso que tanto reclama el oficialismo que la acera del frente no tiene; una cosa es que el Gobierno no haga caso pero otra peor es que las oposiciones políticas al demostrar indiferencia por estas acciones hagan aparecer al fantasma del desdeño mutuo y del narcisismo político de estos ocupando su zona de confort del cuál no pretenden salir. Ese espejismo de intentar que la oposición se articule alrededor del perseguido por el despiadado sistema judicial al final, entre muchas otras cosas, no sería otra estrategia más que la de reforzar el ego del pequeño caudillo.
Los resultados hasta ahora en la oposición política parecen denotar que la consigna y la protesta desde el balcón esperando que esto se caiga es moneda común y se mira como algo ajeno y desequilibrado cuando alguien de su butaca se levanta y dice: si hacemos esto… entonces sucumbe el silencio inmediato y todos miran para sus adentros para esperar mejor su turno de comentar sus propios Ave Marías que el Gobierno les hace pasar para que las ideas sean intercambiadas por consignas; mientras se sigue repitiendo este acto teatral en que el Gobierno señala al resto mofándose porque no tienen propuesta que ofrecer al país y al frente los señalados gritan entre sí y aplauden fervientemente cada vez que sucede algún error del gobernante, ergo: no hay reflexión sobre el futuro, sólo personas que desde su zona de confort se dedican a no salir de ahí sin interés de cautivar al electorado de hoy.
El autor es politólogo.
Columnas de MARCELO AREQUIPA AZURDUY




















