Condenados (y usados)
Al final… ¿supimos lo que en realidad pasó?
Porque, como en fiesta de niños, hubo de todo (hasta payasadas sin disfraz): se pasó desde que “los chilenos se entraron al territorio nacional y se llevaron a dos militares y siete aduaneros; desde que el GPS marcaba territorio nacional hasta que el “geo-referenciador” finalmente no existió. ¡Ah! y que el montoncito de piedras que marcaba la frontera no era tal, hasta la amenaza de que “no se iba a permitir” (la clásica del Gobierno) y terminaron permitiendo que nuestros compatriotas sean condenados, multados y expulsados del territorio chileno.
Eso es lo que hay y conocemos; lo otro, es que se declaró a nuestros compatriotas “mártires de la causa marítima”, cuando su tarea era combatir el contrabando (salvo que les hayan encontrado una camiseta que diga “mar para Bolivia”) como el corolario de una situación desagradablemente aprovechada (no se si los resultados terminaron siendo favorables) por los Gobiernos boliviano y chileno con el objetivo de “yapar agua a su molino político”. En el caso chileno para levantar la caída imagen de la Sra. Bachelet y en el caso boliviano, permitir al presidente Morales “recuperar la base dura” con la mira en una nueva candidatura, a partir de un incidente que debió ser arreglado a nivel de Cancillerías, pero no, fue en víspera del 23 de marzo y don Evo metió hasta al papa Francisco (¿habrá leído la carta?) y trató de usar la OEA, a la ONU y a quien haya podido a fin de mantener el pleito en el interés de la opinión pública, mientras el gobierno chileno trataba de exacerbar los ánimos en lo interno (recuperar votos) porque, evidentemente no tenía mayores argumentos que justifiquen su proceder en lo externo.
Chile tuvo la habilidad de descargarse en “la justicia y su independencia del poder político” y dejó que “ella” lo resuelva y, esa “independencia” terminó con lo que ya sabemos. Se dice que la gente en Chile cree que su “justicia actuó bien”, aunque afirmo que si el tema lo arreglaban entre cancillerías, no hubiese reclamado nadie.
Al final eso es todo, cada quien usó a nueve pobres ciudadanos que, vaya uno a saber qué hicieron en realidad. Entremedio, se amenazó (a los contrabandistas) con “grupos de la élite militar”, fortines a lo largo de la frontera, dinamitar los pasos no autorizados, cavar zanjas en los mismos y… nada de eso se hizo, es decir, estamos como antes de que ocurran las cosas, o sea, no pasó nada.
En realidad pasó: comprobamos cuán fácil es usar a la gente si tienes bastardos intereses políticos. El tiempo que los uses, seguramente dependerá del interés que se ponga en el tema; tal como pasó con estos nueve compatriotas.
Ni más ni menos (¿no supiste cómo fueron las cosas? Avisa si supiste algo o si entendiste lo ocurrido, por favor).
El autor es comunicador
Columnas de CARLOS F. VALVERDE BRAVO





















