Conrrado Moscoso se encomienda al Señor de Maica
La fe mueve montañas. Conrrado Moscoso es devoto del Señor de Maica, y es a quien le atribuye los éxitos que ha cosechado hasta la fecha en la disciplina del ráquetbol, incluidas las dos preseas doradas que cosechó ayer en los Juegos Suramericanos 2018.
El deportista suele jugar los encuentros portando en sus bolsillos dos pañuelos que llevan la imagen del Señor de Maica, motivado por la fe que le tiene desde los 11 años, según relató el propio deportista chuquisaqueño, tras obtener el par de metales preciosos para Bolivia.
“Todos los jueves le pongo velitas. Soy devoto desde que tengo 11 años, siempre llevó las pañoletas en mis bolsillos, es una bendición”, comentó Moscoso, mientras exhibe los lienzos, después de coronarse en la modalidad de singles tras vencer a Mario Mercado, e instantes previos a afrontar la contienda en la especialidad de dobles, de donde también emergió como triunfador frente al binomio colombiano.
Golpe mágico
Karina Ortiz, madre de Conrrado, recuerda con añoranza la bofetada que le dio a su hijo mayor cuando tenía 12 a 13 años, como consecuencia de la derrota que sufrió en un encuentro departamental de ráquetbol.
“Ese golpe fue mágico, le hizo despertar”, comentó la madre del deportista, a tiempo de fundamentar el acontecimiento explicando que Conrrado se entrenaba al cien por ciento y tenía buen desempeño en los partidos durante sus ensayos; sin embargo, en los certámenes
oficiales “no acontecía lo mismo, se entregaba a los rivales tan sólo al observarlos, teniendo buenos dotes para jugar”.
Karina Ortiz dijo que el hecho aconteció hace años, en vísperas de San Juan, y desde esa fecha Conrrado cambió de actitud y comenzó con la cosecha de títulos en el deporte que se ejercita por iniciativa de su padre, que lleva el mismo nombre.
Riesgo
Ortiz recuerda que casi le cuesta su matrimonio por oponerse a que su hijo practicara el ráquetbol, porque le daba mucha pena que su retoño se entrenara en pleno invierno muy temprano en la mañana, junto a su padre.
“Me daba mucha pena que mi hijo se exponga al frío teniendo apenas ocho años. No tenía una vida normal, como cualquier niño. Incluso por entrenar no concurría a fiestas de cumpleaños u otros acontecimientos”, comentó la mamá del deportista.
Sin embargo, cuando comenzó a cosechar títulos, cambió de parecer y mantuvo unida a su familia, apoyando las actividades de Conrrado, que practica ráquetbol desde sus ocho años, y con mucho éxito.
CAMBIÓ EL FÚTBOL POR EL RÁQUETBOL
La madre de Conrrado Moscoso dijo que su familia es muy devota del Señor de Maica.
El Santuario del Señor de Maica está ubicado en la comunidad de La Calera del municipio de Yotala, a unos 45 minutos del pueblo, a donde acude una gran cantidad de feligreses.
Karina Ortiz recordó que a su hijo Conrrado le gustaba el fútbol, pero fue su esposo quien le inculcó para que ejercitara ráquetbol.
Por otra parte, Conrrado dijo que con el dinero que le desembolsará el Gobierno por lograr las preseas doradas, piensa iniciar un gran proyecto, junto a Roland Keller.






















